Jueves 15 de Agosto de 2013
Juan Trento
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Diario UNO de Santa Fe mantuvo un diálogo exclusivo con Rosa Viviana Romero, de 37 años, mamá de 10 hijos y abuela de 7 nietos, y que denunció que el menor de todos sus chicos, que es un varón de cinco años, habría sido abusado por un hombre de 42 años, que se encargaba de cuidarlo diariamente.
—¿Puede narrarnos cómo se enteró usted que su hijo era abusado por el hombre que lo debía cuidar?
—Sí, claro, el miércoles por la tarde recibí un llamado de un familiar que me alertaba sobre los dichos de mi hijo de cinco años, que es el menor de todos, y que le había dicho que el hombre de 42 años que lo cuidaba, cuando estaban solos lo tocaba de manera incesante, y le indicó en qué partes de su cuerpo. Yo en ese momento estaba trabajando; pedí permiso y fui a mi casa, hablé con mi hijo y le dije que me dijera la verdad sobre lo que estaba ocurriendo con el hombre que lo cuidaba. Mi hijo me contó todo, así que inmediatamente denuncie el suceso a la central policial 911, y en pocos minutos, arribaron una decena de policías a mi casa, y detuvieron a J.C.M., de 42 años. Después, los mismos policías que se portaron muy bien con nosotros, nos subieron a un patrullero y nos llevaron a la Comisaría de la Mujer, y cuando llegamos las mujeres policías nos atendieron, nos dieron confianza, nos explicaron toda la situación, y luego en otro móvil nos trasladaron hasta el hospital de niños Orlando Alassia, adonde el nene fue revisado íntegramente, y ahora lo trata también una psicóloga.
—¿Cómo sucedió toda esta situación sin que usted lo percibiera?
—Yo conocí a este hombre hace unos cuatro meses en la casa de un familiar, parecía muy bueno con los chicos, y como yo tengo que trabajar porque tengo a mi hijo más chico, y a una hija de 15 años, que es mamá de dos criaturas, alguien tenía que cuidarlo y llevarlo a la escuela, por eso confié en él.
—¿Su hijo le contó todo lo que estaba pasando con el hombre que estaba a su cuidado?
—Sí, me contó todo, y además me dijo que este hombre, el abusador, permanentemente le decía que no debía contar nada de todo eso, porque sino no prendería el televisor y no lo dejaría ver dibujitos animados.
—¿Habló usted con los médicos que lo revisaron?
—Sí, y me dijeron que lo van a seguir observando, aún no tienen los resultados, pero además de tratarnos muy humanamente a mi hijo y a mi, nos derivaron a una psicóloga que habló con el nene y ya están al tanto de todo este aberrante calvario.