Miércoles 03 de Octubre de 2018
Cuando su tío fue a la guerra en el Atlántico Sur, Lorna tenía siete años. "Algunos recuerdos tengo, y otros tantos, la abuela se encargó de mantenerlos frescos en nuestra memoria", relató a UNO en la Radio (lunes a viernes de la sobrina de 16 a 18 por FM Sol, 91.5) Rubén Eduardo Márquez, el soldado número 100, cuyos restos fueron identificados en el Cementerio de Darwin, en Malvinas.
Márquez era santafesino, oriudo de Coronda, donde vive actualmente parte de su familia. Su caso, fue uno de los cinco que el equipo forense no pudo identificar en una primera etapa. Con padres y hermanos fallecidos, las muestras de sangre de Lorna no fueron concluyentes en un primer momento por no ser pariente directo.
No obstante, Lorna, fue una de los 248 familiares de caídos en Malvinas que el 26 de marzo, viajaron a Darwin para visitar y honrar por primera vez desde que terminó la guerra a sus seres queridos frente a cruces que llevaban sus nombres y apellidos. Ella estaba convencida de que su tío estaba enterrado en esas tierras. Tenía la certeza de que su tumba estaba al lado de la de Oscar Blas.
"Murieron juntos y así los enterraron", relató y recordó constantemente a su abuela, Elda Gazzo, que murió sin saber dónde yacían los restos de su hijo.
Ayer, Lorna viajó con su hermana a Buenos Aires y, en el Espacio de la Memoria, recibió la notificación oficial de que los resultados de las muestras recogidas y procesadas gracias a la firma de un convenio de cooperación entre Gran Bretaña y Argentina, confirmaban que el cuerpo enterrado en las islas era el del capitán post mortem Rubén Eduardo Márquez.
Mientras aguardaba en Aeroparque para embarcar con rumbo nuevamente a Santa Fe, en diálogo con UNO contó lo siguiente:
—¿Qué sensaciones te quedan luego de conocer la noticia?
—Debería haber estado la abuela acá (mámá de Márquez), porque luchó todo el tiempo por esto. Por la localización del tío, porque si bien sabíamos que estaba en Malvinas, no conocíamos donde estaba el cuerpo. Es algo extraño de explicar, porque normalmente cuando uno pierde un ser querido fallecido tiene el duelo, el entierro, un lugar donde ir a recordarlo. Con nuestros muertos en Malvinas es diferente porque hoy a 36 años de la guerra hay familias que siguen sin saber dónde están los cuerpos de sus seres queridos.
—¿Tu tío era una persona de carrera dentro de la fuerza?
—Si, muere como Teniente Primero, luego el Ejército lo asciende post mortem a Capitán. Él hizo su secundaria en el Liceo General Belgrano de Santa Fe y luego va al Colegio Militar en Buenos Aires, egresa y en 1979 hace el curso de Comando y luego se va a Malvinas formando parte de la compañía 602, con Aldo Rico.
—¿Hace cuanto falleció tu abuela?
—Hace 10 años.
—¿Y les hablaba mucho de él?
—Nos hablaba constantemente e incluso, tengo dos hermanos que nacieron después de Malvinas y te pueden hablar de él como si lo hubieran conocido y vivido. Todo gracias a la tenacidad de la abuela.
—Por ese motivo este debe ser el cierre de una etapa muy emocionante para ustedes, ¿no?
—Es como terminar un duelo que duró 36 años.
—Que Rubén haya sido el identificado número 100 también ha generado una repercusión extra, ¿Te llamaron de todos lados?
—Si, tuvimos esa oportunidad. En este caso, la historia del tío se cuenta un poquito más. Además, lo que nos contaban desde el equipo que nos dio la notificación que nuestra familia teníamos el plus de que nos dieron una pertenencia que sacaron del cuerpo. No en muchos casos se dió. A nosotros nos devolvieron el anillo de casado que tenía el tío puesto.
—¿Y qué van a hacer con el anillo?
—Obviamente va a quedar en la familia. Nos los dieron en una bolsa cerrada al vacío y nos aconsejaron que no lo abriéramos.
—¿Cómo se tomó la noticia en Coronda?
—Mi hermana y yo no damos abasto de atender el teléfono. Por lo poco que pude leer está toda la ciudad conmovida.