Domingo 05 de Diciembre de 2021
Después de los incidentes en un bar a causa de quejas por ruidos molestos y posteriormente tres clausuras a locales gastronómicos ubicados todos en los barrios Candioti Norte y Candioti Sur se abrió un nuevo debate acerca de la nocturnidad en Santa Fe. La expansión de los bares en este sector de la ciudad convirtió a la zona en un polo gastronómico de referencia que abarca solo 20 cuadras a la redonda.
El dato revelador es que en estos dos barrios santafesinos se concentra el 25% del total de bares, restaurantes, cafés y heladerías en toda la capital santafesina, según datos de la Municipalidad de Santa Fe. En diálogo con UNO, el secretario de Producción y Desarrollo Económico del municipio Matias Schmüth indicó que "entre lo que es Candioti Norte y Candioti Sur hay alrededor de 110 locales gastronómicos".
Esto plantea por un lado el dato positivo del crecimiento del sector, y por otro lado, la expansión sobre lo que históricamente fueron zonas residenciales. En el último tiempo ya son constantes las quejas de vecinos de barrio Candioti por ruidos molestos. Un punto extremo de violencia se vivió el último fin de semana de noviembre, cuando vecinos de un edificio lindante al bar Gente Que No arrojaron botellas de hielo hacia los espectadores de un recital que se desarrolló en el lugar.
"Hay actividades que tienen que mutar en el bar"
Frente a esto, el funcionario municipal manifestó que "se trata de una situación en una zona de la ciudad donde la actividad es cada vez mas fuerte y se está potenciando. Hay que buscar mecanismos que permitan que haya una convivencia, un bar está autorizado a estar en ese barrio. Los bares no son los mismos que hace 10 o 15 años, los usos y costumbres van cambiando".
La nocturnidad en Santa Fe hace ya varios años que es puesta en tela de juicio por los principales actores del sector. Con la ordenanza municipal 11.622 y el traslado de los boliches desde el centro de la ciudad hacia la vera de la ruta 168 los hábitos y costumbres del santafesino a la hora de disfrutar de la noche han cambiado notoriamente.
Los bares han ganado terreno, no solo físico sino también preferencial en la elección de quien quiere pasar un momento de esparcimiento con amigos o familia. Y en este escenario, barrio Candioti (Norte y Sur) mutó de ser residencial a convertirse en el epicentro de la noche santafesina, con los beneficios y las contras que esto conlleva.
En este marco, Schmüth planteó que "hay actividades que tienen que mutar en el bar. Si un bar quiere tener música en vivo tendrá que hacer las inversiones necesarias para hacerlo. Es algo que se tiene que proponer para discutirlo como salida para una actividad que genera recursos, genera trabajo y la gran mayoría son empresarios locales". Y luego destacó: "La ciudad ha crecido como polo gastronómico, lo que genera un atractivo turístico. Todo eso hay que defenderlo, pero no a costa de la tranquilidad de un barrio".
Si bien la relevancia se toma por los últimos sucesos de quejas de vecinos para con los ruidos molestos y el movimiento generado por los bares, este es un problema que se arrastra ya varios años. Hubo un impasse con la llegada de la pandemia, cuando los bares tenían restricciones para poder funcionar normalmente. En este sentido, desde el municipio ratificaron que se debe trabajar "con nuevas alternativas".
"Hemos hablado con los vecinos y ellos plantean que les gusta la actividad porque le dan otra vida al barrio y lo tornan más seguro por el gran movimiento. Hoy lo que se está habilitado se está hacen con normativas que existen y que hacen que sea una actividad lícita o habilitable en esa zona de la ciudad. Buscar mayor convivencia, ver rezonificación, ver horarios y ver infraestructura, esos son los ejes en los que tenemos que pensar para la nueva nocturnidad", sostuvo Schmüth.
Denuncias y locales clausurados
A propósito de las denuncias, el funcionario municipal subrayó que "la semana que viene habrá reuniones con las vecinales y de manera individual con algunos bares". Sobre los locales denunciados, indicó que "son pocos comparados con la cantidad de bares que hay en Santa Fe. Tenemos 450 locales gastronómicos en la ciudad y no llega ni al 10% la cantidad de bares que se tornan conflictivos".
Durante el pasado miércoles por la noche, inspectores municipales clausuraron tres bares en barrio Candioti. Frente a estos episodios, el secretario de Producción del municipio sostuvo que "las sanciones fueron por denuncias de ruidos molestos y constatación de la infracción. Esto es un proceso en el que los bares tuvieron tres o cuatro multas previo a la clausura. En algunos casos ya hubo reuniones con los bares clausurados, hasta tratando de hacer mediaciones con los vecinos y los bares".
"La clausura termina siendo el punto final de un proceso en donde se le va dando chances, se van dando diálogos, se da la sanción de la multa onerosa y ante repeticiones de estas sanciones llegan estas clausuras que son antipáticas. Si se llega a ese punto es porque se agotaron un montón de instancias previas", concluyó.