Domingo 22 de Septiembre de 2013
El 30 de enero pasado, la casa de la familia Manzo –en Colonia San José, a 15 kilómetros de Santo Tomé por la ruta Nº 19– sufrió importantes daños cuando el cableado de alta tensión que pasa por encima de la misma se dilató hasta tocar las líneas de media tensión.
Tras una secuencia de explosiones menores, se les quemaron cinco ventiladores, tres freezer, tres televisores, una heladera, un reproductor de DVD, un grupo electrógeno, un motor de bombeador, un lavarropas automático, dos radios y la instalación eléctrica completa de la vivienda.
Casi ocho meses después, en diálogo con Diario UNO, Melisa Manzo –una de las jóvenes que se encontraba en el inmueble durante el incidente– se refiere al hecho, a las preocupaciones actuales y exige respuestas a la Empresa Provincial de la Energía (EPE).
“Vinieron una sola vez empleados de la EPE, a hacer un relevamiento de lo que se había dañado, y nos dijeron que querían evitar la burocracia de la empresa. Entonces le dejaron unos papeles a mi papá, pero él no los firmó, sino que les aclaró que nos asesoramos con una abogada y que debían hablar con ella”, relató la joven.
Y agregó: “Llamamos también a una escribana, para que haga una certificación para presentar a la EPE y junto con eso enviamos las fotos certificadas y la constancia de la policía en el lugar. A partir de ahí se encargó de todo la abogada pero no le han respondido nada aún”.
Más allá del reclamo concreto por un resarcimiento económico, Melisa aclaró: “En realidad recurrimos al diario porque nuestro miedo es que vuelva a pasar. A casi ocho meses del 30 de enero de 2013 lo que ellos hicieron con el cable fue arreglarlo y dejarlo como estaba, por lo cual creemos que en cualquier momento de mucho consumo puede volver a ocurrir”.
—¿Qué pasó en los meses posteriores con los arreglos de la casa?
—La conexión de mi casa la hizo un electricista amigo porque ellos (la EPE) se ocuparon de la calle para afuera, supuestamente cuando se arreglaran los artefactos venían a poner el medidor, pero nunca aparecieron.
“De todas maneras, insisto en que lo material no es lo que más nos importa, nosotros no queremos que esto vuelva a ocurrir. Estamos aterrados los días que hace mucho calor”, resaltó.
—Por vías legales, ¿tuvieron alguna respuesta?
—No, absolutamente nada. Desde mayo el caso está estancado.
—Las demás familias afectadas, ¿iniciaron acciones legales?
—No, nadie hizo el reclamo, porque no quieren tener problemas o porque no querían gastar plata. Nosotros tuvimos que pagar para hacer todos los papeles que presentamos. Lo que pasa es que los más perjudicados fuimos nosotros.
Momento de pánico
“Ese día, 30 de enero, estábamos conversando con mis padres en su pieza cuando escuchamos una explosión muy fuerte en la cocina, donde se encuentra la llave térmica de la luz. En ese momento sale mi hermana de su pieza gritando que le habían caído chispas que provenían del ventilador. Salimos todos afuera de la propiedad asustados y de golpe se escucha otra explosión muy fuerte. Cuando salimos de la casa vimos que la explosión provenía del transformador que está en la calle a unos 200 metros de nuestra casa”, relató Melisa a Diario UNO.
“Cuando pensamos que todo había pasado, me dirigí nuevamente a mi casa y cuando estoy llegando a mi pieza se escuchan dos explosiones más. Una provenía del ventilador y otra del transformador de la calle. Cuando salgo corriendo, afuera veo que se prendía fuego una parte del campo donde está el transformador y detrás de mi casa. El electricista nos explicó que la corriente bajó del pilar de la luz al alambrado, el cual quedó electrificado y por eso se produjo el fuego”, agregó.
—¿Llegó el personal de la EPE?
—Sí, las camionetas de la EPE llegaban hasta la esquina y se volvían, en ningún momento se acercaban a mi casa. Mi novio salió en la moto a buscarlos, y el empleado de la EPE le explicó que el cableado de alta tensión que sale de Transener –que lleva aproximadamente 132 mil voltios– pasa por encima de nuestra propiedad y que, con el calor y el gran consumo, se dilataron los cables y bajaron hasta tocar los cables que llevan energía a mi casa. Hasta el electricista nos dijo que es un milagro que estemos vivos.