Viernes 04 de Octubre de 2013
Hipólito Ruiz
Diario UNO SANTA FE
Ayer por la mañana, luego de las detenciones de los hermanos Emanuel y Mauricio Araya (ver página 17) y de las 12 personas que ocupaban el predio donde se construye la Central Termoeléctrica de Sauce Viejo, la UTE que tiene a cargo los trabajos retomó formalmente el control del lugar.
Juan Carlos de Goycoechea, titular de la Unión Transitoria de Empresas Isolux-Iecsa, le dijo a Diario UNO que al recuperar el obrador se labró un acta con un escribano: “Para tomar nota y razón en las condiciones en que recibimos la obra”. Además, el empresario aseguró que ya hicieron volver al personal de seguridad que hace unos meses habían desafectado para mantener en custodia la obra. Asimismo, personal de la policía de la provincia va a continuar con la custodia.
Luego de meses en los que el lugar permaneció ocupado por personas que responderían a Emanuel Araya: “El obrador quedó muy sucio, sin mantenimiento, con las luces cortadas y, por supuesto, faltan elementos como herramientas y otras cosas, aunque nosotros preveíamos que eso podía suceder”, aseguró De Goycoechea y completó: “De todas formas, en relación con el volumen de la obra no son cosas significativas como para no poder reemplazarlas y poder empezar”.
—¿En qué situación está hoy la UTE?
—Nosotros habíamos desmontado todo. Por eso vamos a tener que armar nuevamente los cuadros gerenciales de la UTE, puntualmente de la obra. A partir de ahí vamos a convocar de inmediato a los subcontratistas de Santa Fe, que son todas empresas locales que estaban interesadas en trabajar. Ahora tenemos que rediagramar un nuevo relanzamiento de la obra con un nuevo plazo y, en función de ello, pensamos tratar de largar en todos los frentes posibles y cuanto antes con la obra.
—¿Cuáles son los tiempos que manejan para volver a trabajar?
—Pensamos que, días más o días menos, en 15 días tendríamos que estar empezando otra vez.
—¿La seguridad para volver a las tareas está garantizada?, ¿van a pedir ayuda extra a la policía?
—Vamos a trabajar absolutamente coordinados con la provincia y queremos ver cómo se puede coordinar la ayuda que ellos nos puedan brindar con la gente nuestra de seguridad hasta que esto ingrese en un cauce de razonabilidad y funcionamiento normal como cualquier obra pública. Es de esperar que con todo lo que pasó esto se prevea. Además, nosotros siempre planteamos trabajar con gente de la zona y de Santa Fe. Creemos que eso puede ayudar a que entremos en un curso de razonabilidad.
Cada argentino paga un peso
La extensión del conflicto entre la Uocra Nacional y la facción local del gremio que responde a Emanuel Araya hizo que durante meses no se pueda trabajar en la obra de la central termoeléctrica que se construye en Sauce Viejo. Toda la infraestructura y logística montada para llevar adelante los trabajos quedaron parados. Ante la consulta sobre a cuánto asciende el costó económico de este conflicto, De Goycoechea dijo: “El costo fue aproximadamente de 500 mil pesos por día desde que la obra está absolutamente tomada. No hemos hecho una estimación final del cálculo porque estábamos más preocupados por saber qué iba a pasar con la obra que realmente cuál era esta situación”.
—¿El conflicto costó 500 mil pesos por día durante cuánto tiempo?
—Más o menos tres meses. Es muchísima plata.
Si bien la empresa no hizo un cálculo fino, las pérdidas serían de al menos 45 millones de pesos. Y ante la pregunta de quién se va a hacer cargo de esa cifra, De Goycoechea respondió: “El cliente es Enarsa”. Por ende, el Estado Nacional o todos y cada uno de los argentinos deberán afrontar el saldo de la disputa gremial.
“Lo que está claro es que la situación de conflicto fue extraordinaria y eso está contemplado dentro de la ley de obra pública. El conflicto es algo que escapa a nosotros. Esto es un valor costo que va a terminar asumiendo el Estado Nacional porque nosotros no somos responsables del conflicto que acaeció. Si fuese así, el costo lo tendríamos que asumir nosotros, pero las causas fueron totalmente ajenas a lo que son nuestras responsabilidades como contratistas”.
Según el empresario, la UTE estaba a punto de abandonar definitivamente las tareas. “Sobre el final ya habíamos desafectado a todo el mundo. Habíamos dejado a dos personas en una oficina del centro de Santa Fe y nada más. No teníamos ningún viso de continuidad y, de hecho, estábamos esta misma semana pensando en esquemas de rescisión de este contrato con el propio cliente. Pero esto (por la recuperación del predio de Sauce Viejo) cambió sustancialmente la situación. Hay gente que tiene compradas las turbinas, las calderas. Por eso ahora hay que pensar en relanzar el tema”, expresó.
Según describió De Goycoechea, la obra hasta el momento del conflicto tenía un gran avance en ingeniería y en todo lo que eran las compras de los suministros de electromontaje, las turbinas, las calderas, entre otros elementos. “Después hay un enorme atraso de lo que es la obra civil que era algo que recién empezaba. Había una empresa santafesina haciendo unos pilotes y se tuvieron que suspender todas las actividades. El avance de la obra civil era apenas de un 10 por ciento”, reconoció.
—¿Cómo se van a replantear los plazos para lo que resta de la obra?
—En octubre de 2014 teníamos que entregar funcionando la central. Pero con todo esto nos vamos directamente a 2015. Sin dudas.
—¿El final de obra sería durante el primer trimestre de 2015?
—No. Pienso que hoy estamos más cerca de mayo de 2015. Igualmente vamos a trabajar para terminar la central en el primer trimestre de 2015. Pero si hoy hiciéramos un corrimiento lineal de los tiempos, la fecha que nos da es mayo de 2015. Si esta situación se normaliza no deberíamos tener ningún inconveniente en cumplir con esos plazos.
La pregunta del millón es si la detención de los hermanos Araya significará un quiebre en el conflicto de la Uocra que permita pensar que las épocas de violencia ya pasaron. Hoy, sólo el tiempo tiene la respuesta.