“Todos los domingos a la mañana están los muchachones ebrios”
Rubén Fernández es uno de los vecinos que lucharon hace años para la erradicación de los locales bailables en la Recoleta. Más allá del traslado de los boliches, la nocturnidad aún trae problemas.

Miércoles 16 de Octubre de 2013

Lejos de un tranquilo amanecer, las mañanas de los domingos en algunas esquinas de la Recoleta santafesina suelen ser muy activas y así lo reflejan las denuncias de los vecinos de la zona. Años atrás, en el marco de la declaración de la emergencia nocturna en la capital provincial, numerosos ciudadanos de ese barrio abogaron por el traslado de los locales bailables.

En una audiencia pública, realizada en el recinto del Concejo Municipal, muchos de ellos se manifestaron en forma pública. Acompañados por el Ejecutivo local y con el aval de los ediles, se aprobó la relocalización de los boliches. Sin embargo, no todos los problemas se erradicaron con la aprobación de la ordenanza.

Basta con remitirse a lo ocurrido el domingo pasado, cuando –minutos después de las 19– falleció en el hospital Cullen, Walter González Montaner, de 37 años, quien fuera impactado con un balazo en el tórax a las 9.30 de ese día en el bar Fiji, en la esquina 25 de Mayo y Santiago del Estero.

“Cuando voy a la panadería los sábados a la mañana, enfrente de ese bar, tienen la puerta con llave porque se juntan los muchachones, que se embriagan a fondo y hacen desastres”, explicó Rubén Fernández, un vecino de la zona y quien fuera, además, el primer disertante de la audiencia pública mencionada, a Diario UNO.

“Se fueron los bailables y los bares quedaron. En el que ocurrió el problema, yo paso habitualmente por ahí y es un lugar como para un café durante el día. Pero en las mañanas de fin de semana, a las chicas que trabajan en comercios de esa zona, las molestan siempre. Cuando yo los veo espero que se vayan, porque uno no sabe dónde va a terminar la situación”, agregó.

—¿Hay diferencias desde que se definió el traslado de los boliches?

—Sí, claro. El boliche que más me perjudicaba a mí, por ejemplo, no está más. Me volvieron loco durante 10 años. Luché contra eso y lo hice por el barrio, porque era un problema para todos los vecinos. Cambió muchísimo la zona sin los boliches.

“Entiendo a los vecinos que todavía tienen locales cerca de sus casas. De noche la música y el barullo es siempre fuerte. Por eso sigo sosteniendo que no puede ser que en una zona como la Recoleta, con impuestos altísimos como los que tiene, y teniendo en cuenta que acá vive mucha gente ya madura, gente grande, se tenga que vivir así. Uno viene a vivir a este barrio buscando tranquilidad y le ponen una casa de música al lado. Es una barbaridad. Tampoco puede ser que un muchacho haya muerto de esa manera”, concluyó Fernández.

Denuncias previas

Según información proporcionada por la Municipalidad de Santa Fe, desde abril del año pasado a la actualidad, hubo al menos seis denuncias por ruidos molestos a la línea gratuita municipal contra el bar donde se produjo la balacera el domingo pasado.

Las quejas al 0800 fueron por ruidos molestos –competencia de la Brigada municipal que trabaja en el tema–, pero también hubo denuncias a la oficina de Derechos Ciudadanos, que mencionaban situaciones que podían generar peligro para los habitantes de ese sector.

El año pasado, hubo tres denuncias por ruidos molestos provenientes del bar Fiji: el 25 de abril, el 4 de mayo y el 20 de julio. Los inspectores labraron infracción por la contaminación sonora.

El 31 de mayo de 2013, el área de Control Municipal clausuró el bar porque en una de las inspecciones de rutina el personal del comercio no permitió el ingreso de los inspectores, según información de la Municipalidad de Santa Fe.

Este año hubo también otras tres denuncias por ruidos molestos al 0800 municipal: el 20 de junio, el 30 de agosto y el 21 de septiembre.

Desde el municipio aclararon que Fiji “no es un pub, ni un local bailable, es un bar con habilitación como tal y que funcionaba de acuerdo a la normativa para esa clasificación”.