Sábado 03 de Marzo de 2012
Días atrás, todo el país se conmocionó en el marco de una de las tragedias ferroviarias más graves de la historia argentina. Ocurrió en Once, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fueron 51 muertos y 703 heridos. En diálogo con Diario UNO y en representación de los integrantes del Museo Ferroviario de Santa Fe, Andrés Andreis brindó su opinión y parte de sus extensos conocimientos acerca del tema.
“En este terrible accidente, todos los medios dijeron que era un final preanunciado. Lamentablemente, las voces de los que saben en materia ferroviaria nunca fueron escuchadas”, lamentó en primer lugar uno de los referentes santafesinos en materia ferroviaria.
“¿Cuánto hace que venimos denunciando el material obsoleto que tienen los ferrocarriles en manos de los concesionarios privados?, cuestionó Andreis y continuó: “Los concesionarios privados hicieron una festichola con aquello que les dio el Estado nacional. Por otra parte, ese Estado no supo supervisar, o no le interesó”.
En cuanto a la investigación que se lleva adelante y a los informes previos que denunciaban la precariedad en la infraestructura utilizada para este servicio, opinó: “Ahora sale todo a la luz con el informe de la Auditoría General de la Nación (AGN). Sabemos que la Auditoría, desde 2008 y mucho antes inclusive, observando a todas las empresas concesionarias, denunciaba el estado lamentable del material rodante y de las vías. Sin embargo, desde la Secretaría de Transporte de la Nación, mientras se hacía publicidad de las obras ferroviarias, no tuvieron en cuenta ninguno de los informes serios y responsables de la misma”.
Al Congreso
“Lamentablemente, ahora ya no podemos decir que esto se va a solucionar o arreglar. No puede hablarse desde la Nación de proyectos que nunca se cumplieron”, indicó Andreis.
En tal sentido, consideró que “la República Argentina va a tener el ferrocarril cuando se traten desde el Congreso nacional un proyecto de ferrocarril para todos, haciendo intervenir no sólo al Estado nacional y su presupuesto, sino a todas las empresas privadas; porque hay que poner en condiciones 30 mil kilómetros de vías”.
Las concesionarias
“Les regalaron el ferrocarril a estos señores, que se enriquecieron y pusieron el dinero en finanzas, a trabajar, en los bancos. Ni siquiera pudieron remediar, en 19 años de concesión, la situación y poner a los ferrocarriles medianamente en marcha. ¿Qué hicieron con la plata? ¿Qué hizo el Estado nacional mientras tanto?”, criticó Andreis.
De todas maneras, también expresó que “el Estado es víctima también de estos señores que han hecho lo que querían con el dinero que les daba el Estado”. “No sólo hay que intervenir TBA, sino también a todas las empresas concesionarias. Y que el Estado, con gente idónea, honesta, tome a su cargo los ferrocarriles. Que se tomen ingenieros, técnicos, que los hay; mucha gente joven con ganas de trabajar. Que no manejen el ferrocarril los que no saben y ni siquiera conocen cuánto miden las trochas de las vías”, declaró.
Como propuesta, el secretario de Relaciones Institucionales del Museo Ferroviario fue tajante: “Esto no da para más. Se les debe quitar la concesión, llamar a una licitación parcial de los ferrocarriles y del resto que se haga cargo el Estado nacional hasta que el Congreso haga proyectos globales, con presupuesto y préstamos si es posible también, porque sin dinero no es posible. Comencemos a proyectar un ferrocarril en serio”.
Todos juntos
“Desde la Presidencia de la Nación se debe llamar a todos los opositores también, porque hay mucha gente idónea y moralmente sana, interesada en los ferrocarriles. La Presidenta debe convocar a todos en el Congreso y plantear un ferrocarril nuevo, que trascienda el gobierno actual y puedan continuar las próximas gestiones. Considero que es la única forma de reinstalar nuevamente a los ferrocarriles”, insistió con vehemencia.
En relación una vez más al accidente ocurrido en Once, Andreis explicó: “El ferrocarril es el más seguro de todos los transportes y, sin embargo, hubo accidentes. El problema es que no interesó a nadie lo que la AGN decía y la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) no escuchó ni informó. La única que se salva es la gente proba de la AGN, que desde el mismo momento en que (Carlos) Menem abandonó los ferrocarriles, denunció que comenzaban a degradarse”.
Sobre el final de sus declaraciones, este apasionado conocedor de los trenes, resaltó: “Lo que pasa es que los políticos de turno nunca tomaron en cuenta lo que los profesionales idóneos e incluso los ex ferroviarios decían acerca del estado de las vías. Dicen que el Belgrano Cargas va a llegar a todos los puntos del país, pero ¿cuándo? Hace varios años que se anunció eso. ¿Vamos a seguir trayendo cochemotores de España para dejarlos tirados en Villa Lynch y sacarles repuestos para suplir los coches que están descompuestos?”
Una rica historia
“El único que puso en marcha los ferrocarriles en las últimas décadas fue cuando estuvo de presidente de la empresa Ferrocarriles Argentinos el general Juan Carlos Demarchi. Estaban mal los ferrocarriles, él empezó a recorrer todas las vías y ver cómo funcionaban las locomotoras. Fue el que puso en marcha la fábrica Materfer, en los talleres en Ferreyra, Córdoba. Se comenzó la era del diesel cuando él dispuso comprar la General Motors en EE.UU. y después armaban de acá. Luego exportábamos coches de pasajeros a Chile y a México, entre 1967 y 1971”, relató Andreis.
Por último, recordando tiempos mejores en la historia ferroviaria santafesina, culminó. “Es una verdadera vergüenza esto, porque fue orgullo para la Argentina el ferrocarril. Nosotros vivimos esa época, puedo asegurar que fue la única en que anduvieron medianamente bien los ferrocarriles. La gente grande, que trabajó como nosotros, de noche, de día, en los ferrocarriles. Laguna Paiva, hasta la década del 70, sacaba de 28 a 30 vagones diarios de sus talleres, reparados a nuevo. Tenía unos 2.500 trabajadores. Había 27 talleres en todo el país”.