Julia Ingaramo, la nena santafesina de 12 años que falleció tras recibir un segundo corazón, se encontraba en la lista de emergencia nacional del Incucai y este sábado había sido retrasplantada.

Luego de conocerse el triste final, trascendió que en la provincia de Santa Fe hay 13 chicos, menores de 18 años, que se encuentran en una situación similar a la de Julia y que aguardan un trasplante de corazón, hígado o riñón.

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"En total son entre 550 y 570 pacientes en la provincia de Santa Fe que están esperando un órgano. Son más de 11 mil a nivel nacional", precisó el titular del Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos

Martín Cuesta comentó que dentro de ese grupo de menores hay de todas las edades; "desde chicos por encima del año de vida, hasta chicos apenas menores a 18 años". Respecto a los trasplantes de pacientes pequeños, explicó que las compatibilidades deben ser antropométricas; "es decir, talla, peso, edad, para que físicamente pueda corresponder el órgano donado en el paciente que lo va a recibir"

En declaraciones a la emisores LT 10, el titular del Cudario destacó la necesidad de "asumir un compromiso social" y agregó: "Es una tarea de todos, no solo vamos a estar ayudando a los demás, sino que también nos vamos a estar ayudando a nosotros mismos o familiares, ya que tenemos tres veces mas posibilidades de necesitar un órgano que de poder darlo. Cuanto más donantes seamos, mas posibilidades vamos a tener"

Sobre Julia

Hace 10 años, cuando tenía dos años y medio, Julia había recibido su primer trasplante de corazón. Fue en 2008, luego de que en el hospital de niños Doctor Orlando Alassia le detectaran, al año y medio de vida, una miocardiopatía restrictiva, una deformación del corazón que es la causa más frecuente de muerte súbita en bebés.

Durante estos años, Julia siguió con medicación y controles; pero llevando una vida como la de toda niña de su edad. Hace un año ese corazón donado comenzó a fallar. Desde junio de este año estaba internada en la terapia de la Fundación Favaloro, a la espera de un nuevo órgano.

Durante los últimos meses, la niña había encontrado la forma de sobrellevar la situación haciendo una de las cosas que más le gustaba: grabar videos para divertir a sus seguidores de YouTube con nuevas historias y personajes.

Julia se autodenominaba "youtuber" y su canal se llama "Posta norte". Subía videos de videojuegos o divertidas historias contadas con muñecos que ella misma moldeaba con sus papás en porcelana fría.