Martes 29 de Julio de 2014
Pasadas las 14.30 Alejandro Stor realizaba su recorrido habitual como chofer de la Línea 1 del transporte urbano de pasajeros de la ciudad circulando por Facundo Zuviría. Pero al llegar a la intersección con calle Pedro Zenteno, la reacción del hombre previno un choque que pudo ser una tragedia tras la mala maniobra de un auto.
En diálogo con Diario UNO, Stor afirmó que se le cruzó de golpe una camioneta comandada por una mujer, que de golpe se cerró en la bocacalle y pretendía doblar. Tras la fuerte frenada del colectivero, que previno el siniestro, algunos pasajeros que iban parados se fueron hacia delante y cayeron al piso del transporte.
Tras lo ocurrido el chofer llamó repetidas veces al 107, pero al no poder comunicarse “apreté el botón de pánico para que venga algún patrullero a asistirnos y para ver si iban a llevar a los que se habían golpeado. Pero como ninguno tenía heridas de gravedad se me ocurrió llevarlos yo”, contaba.
Por precaución, Alejandro le pidió a los pasajeros que habían salido ilesos que desciendan del vehículo y llevó al Hospital Cullen en el mismo colectivo, a un par de personas que se habían golpeado al caer. “Por suerte no ocurrió nada de gravedad. Algunos se golpearon pero ninguno con mayores problemas. Una chica estaba con su bebé y se llevó un gran susto, así que a ella también la traje al hospital donde le dieron unos calmantes y se fue a la casa”.
“Ahora estoy en el Cullen esperando que revisen a una señora adulta que no venía bien agarrada, se cayó sentada y se golpeó la cadera. Así que por precaución le están haciendo placas. Espero que esté bien y estoy acá aguardando para poder llevarla luego hasta su casa”.
En cuanto a la mala maniobra de la camioneta que se le cruzó del carril izquierdo para doblar a la derecha en una esquina encerrando al colectivo, Stor afirmó que era una Kangoo color marrón claro y que la señora que conducía “se asustó y se agarraba la cabeza, pero luego arrancó y se fue. Nunca volvió a ver qué había pasado o si estábamos bien. No logré mirar la patente porque en ese momento estaba más preocupado por los pasajeros”, finalizó Stor. Por suerte, fue solo un susto.