Domingo 14 de Julio de 2013
Hipólito Ruiz
UNO Santa Fe
La familia pascual tiene una larga tradición vinculada al trabajo del cuero. La misma comenzó a finales del siglo XIX cuando Miguel Pascual llegó desde Palma de Mallorca y se instaló en la provincia de Córdoba a teñir pellones de ovejas. A mediados del siglo pasado dos de sus hijos se instalaron en Santa Fe y montaron una curtiembre.
Hoy, el nieto homónimo de aquel inmigrante español tiene un emprendimiento en la ciudad que también está vinculado al trabajo del cuero. El proyecto familiar de elaborar artesanías y productos en base a vaqueta se fue ampliando con el objetivo de vincular oficio y arte.
Miguel abrió el Espacio Turístico Cultural, un sitio donde se expone el trabajo de su familia y de muchos otros artesanos de la ciudad y de la región. “Con el tiempo esto se fue ampliando e incorporamos algunos productos terminados como cintos, cubre termos, carteras y morrales. Mientras que otros son productos más industriales donde uno manda el cuero y vuelve, por ejemplo, en calzado, billeteras u otros productos que son trabajados por artesanos o emprendedores”, explicó Pascual.
La familia Pascual armó, en República de Siria 3.530, una especie de gran galería de artesanías y productos a la que le incorporó servicios que tienen que ver con el turismo y la cultura.
En tres niveles diferentes se exhiben, entre otras cosas, productos de talabartería, marroquinería, cuchillería, indumentaria, arte y platería criolla.
“Acá debe haber más de 100 personas que hacen sus artesanías, artistas que exponen sus obras y hay una rotación permanente para que la gente sepa que puede hacer propuestas para exposiciones artísticas, presentaciones de libros, revistas y hasta proyectos que tienen que ver con el diseño de nuevos productos o cuestiones gastronómicas. Aquí estamos abiertos a propuestas de quien tiene un producto para comercializar como para quien quiere exhibir su arte.
Al ser consultado sobre cómo surgió el Espacio Turístico Cultural, Pascual dijo: “Como era una casa de cueros, y a la vez era nuestra casa familiar, la idea era abrir todo este contenido cultural e histórico a la gente. A mí también me interesan las actividades culturales como el teatro, la pintura, la fotografía y me pareció que por la ubicación en barrio Candioti, que tiene mucha historia, se tenía que abrir este espacio para que otros artesanos puedan vincular arte y oficio que a veces se ven como compartimentos estancos. Parece que la cultura y el trabajo van por caminos separados, y acá queremos aunar y juntar ambas cosas”.
“A eso le sumamos el diseño, por eso abrimos un nuevo espacio (que se llama 1,618), que es de alguna manera utilizar la materia prima, un material noble como el cuero, con nuevas tecnologías e ideas. La idea es usar el cuero junto a otros materiales como la madera, la platería criolla, para diseñar nuevos productos y servicios. Que la gente venga y recorra y que el visitante sepa que en Santa Fe, además de tener buena cerveza y alfajores, también tenemos un montón de artesanías que tienen que ver con el cuero y que es algo mucho más antiguo que los otros productos”, expresó.
Productos culturales
La palabra identidad es uno de los pilares del proyecto. Por un lado está la tradición familiar, lo que Pascual sintetiza en una frase: “ Ya somos la tercera generación que está oliendo cuero”.
Pero, por otro lado, asegura que también se puede contar la historia de Santa Fe a través del trabajo del cuero. “La ciudad está tan próxima a Cayastá, donde llegaron los primeros rodeos de ganado vacuno y caballar; ahí se hizo la primera yerra del Río de la Plata, que incluye a Buenos Aires, el sur del Brasil y el Uruguay. El cuero fue la primera actividad industrial de Argentina. Se les sacaba el cuero a las vacas, se lo salaba y se lo mandaba a Europa”, explicó.
“Después –continuó– se fue haciendo toda la actividad que tiene que ver con las vaquerías, la historia del gaucho, el asado, las fiestas populares de la yerra, entre otras cosas. Nos está faltando la Fiesta Nacional del Cuero, que no está en el país y tranquilamente la podríamos organizar nosotros porque tenemos méritos y tradición suficientes”.
“Por eso se van a ver en la provincia el desarrollo de muchas curtiembres, la ganadería, estancias. Pero fundamentalmente los saladeros y las curtiembres. A eso se puede incorporar el tema del quebracho y La Forestal que era todo lo que tenía que ver con la curtición vegetal de los cueros”, añadió.
La curtiembre de la familia funcionó hasta la década del 90. En la actualidad el encargado del curtido de cuero es el hermano de Miguel y lo hace a través de fasón, que significa la manufactura de un producto por mandato de un tercero. En este caso, la familia Pascual tiene su propia receta para curtir el cuero y utiliza las plantas de otras curtiembres para hacer ese trabajo.
“Curtir un cuero es sacarle toda la materia grasa y proteínas que tiene y reemplazarlo por un material curtiente. Éste puede ser orgánico, como es el quebracho o la acacia, o mineral como es el cromo. Después se le agregan otras sustancias como aceites y se le hacen una serie de procesos químicos y físicos que le dan las propiedades que tiene el cuero como la durabilidad, la ductibilidad y la maleabilidad, entre otras”, explicó.
—Santa Fe tiene una historia muy rica y gran parte de su oferta turística tiene que ver con la historia, ¿qué lugar ocupa el trabajo del cuero y este espacio en esa oferta?
—Creo que la historia del cuero no está lo suficientemente divulgada porque la mayoría de los santafesinos no conocemos esta historia. Por eso digo que podemos organizar la Fiesta Nacional del Cuero que no está en el país y eso sería un atractivo turístico. Incluso se puede hacer el camino de la cerámica y el cuero. Incluyo a la cerámica porque en La Guardia tenemos una muy buena escuela. Ese camino puede empezar en el Molino Franchino e ir uniendo muchos lugares con historia y tradición como La Guardia, San José del Rincón que fue el primer pueblo de la provincia, Santa Rosa de Calchines, Arroyo Leyes, Saladero Cabal hasta llegar a Cayastá.
“Ésa puede ser una ruta temática como la del vino en Mendoza. Ahí se podría comer pescado, conseguir artesanías, disfrutar de los dulces artesanales de Santa Rosa de Calchines y conocer las historias de los lugares que son riquísimas y muy interesantes. Eso, el santafesino lo debería conocer y promocionar porque con eso no debería envidiar a ninguna otra ruta como la de los artesanos en Córdoba o la del vino en Mendoza”, aseguró.
—¿Qué es lo que le llama la atención al visitante extranjero?
—En general el cuero. Lo primero que preguntan es qué productos hay hechos en cuero y eso puede ser una campera, un cinto, el mate forrado que se lo llevan como un souvenir. El turista quiere conocer una historia y una cultura. Lo que buscan es vivir una experiencia que tenga que ver con eso. Por eso inmediatamente después preguntan en dónde hay una yerra, una doma, dónde comer el asado, quieren ir al campo. Esos son elementos interesantes para acceder a nuestra cultura.
Contacto. Para contar la experiencia de tu emprendimiento en Los que hacen Santa Fe, podés escribir al mail: uno.ciudad@gmail.com