Un río que se quedó sin balsa, luego de 80 años de interacción
Por falta de demanda, en diciembre de 2009 dejó de operar el servicio de traslado que unía ambas capitales a través del río desde 1928. Por más de ocho décadas, esta fue la principal vía de conexión entre ambas orillas.

Miércoles 28 de Mayo de 2014

En 1928, el Ministerio de Obras Públicas de la Nación inauguró el servicio de balsas que uniría a las ciudades de Santa Fe y Paraná. Los extremos se encontraban en el atracadero contiguo al Club de Regatas y el puerto de Paraná.

Según el libro Para Conocernos, la cantidad de vehículos en circulación por entonces, era de 333 mil, habiendo experimentado un aumento extraordinario, ya que siete años antes apenas alcanzaba a 54 mil. Por otra parte, mientras en 1921 la cantidad de camiones que circulaban por las rutas del país, era de escasos 400; en 1928 se elevaba ya a 60 mil, es decir, que en poco más de un lustro el total de camiones aumentó 150 veces, mientras que el de automóviles fue más modesto: cinco veces más.

Lejos de esa realidad, por falta de demanda, en diciembre de 2009 dejó de operar el servicio de balsa que unía ambas capitales a través del río. Por más de 80 años, esta fue la principal vía de conexión entre ambas orillas, y por eso ocupa un lugar fundamental en la historia y conformación de las mismas, el gran movimiento de aquellos años fue menguando y hoy es posible observar prácticamente desmantelada la zona del atracadero de la balsa en Bajada Grande, Paraná.

La lenta agonía comenzó en 1969, cuando se inauguró la construcción del túnel subfluvial y se aceleró desde 2003 con la apertura del enlace vial Victoria-Rosario, ya que el tránsito pesado y de sustancias peligrosas, principales clientes, prefirió las nuevas vías de traslado.

El Batallón Ingenieros Anfibios 121 es una unidad de buceo del Ejército Argentino con asiento en la ciudad de Santo Tomé desde 1947. Ese mismo año, por decreto del presidente Juan Domingo Perón, se creó la línea de navegación Soldado Funes, a cargo del batallón.

Hasta la finalización de construcción del Túnel, la obligación de vencer el aislamiento geográfico impuesto por el río Paraná era, en un principio, satisfecha con el servicio de balsas que transportaba los vehículos de orilla a orilla. Durante más de 50 años, las balsas, los pontones y los ferry boats formaron parte de la cotidianeidad y la cultura de la región.

Si bien el túnel subfluvial Uranga-Begnis a partir de su inauguración canalizó la mayor cantidad de vehículos, las balsas eran utilizadas para transportar los camiones con combustible y sustancias peligrosas que no podían acceder al Túnel.

Sin embargo, a partir de la habilitación del puente Victoria-Rosario en 2003 los camiones comenzaron a tomar esta vía para cruzar de Santa Fe a Entre Ríos y viceversa. Esto provocó una disminución paulatina de la demanda de las balsas, hasta que en la actualidad ya no hay clientes que soliciten el servicio.