Un santafesino es subcampeón de la Olimpíada de Matemática
Se trata de Franco Assenza de la escuela Almirante Brown. Además, otros dos representantes locales obtuvieron una mención.

Jueves 17 de Noviembre de 2011

El equipo santafesino que participó de las Olimpíadas de Matemática Argentina (OMA) regresó con un importante reconocimiento y una muy gratificante experiencia de vida para los adolescentes.

Franco Assenza –que cursa el 5º año en la escuela Almirante Brown– fue distinguido como 2º subcampeón en el Nivel III. Y Juan Ignacio Díaz Schneider –del colegio La Salle Jobson– y Milton Agüero –de la Escuela Industrial Superior (EIS)– obtuvieron menciones en el Nivel I y II, respectivamente. Además Lucía Tacca y Agustín Musuruana –también de la EIS– consiguieron aprobar el complejo examen.

Las docentes de los estudiantes destacaron el compromiso con el trabajo de los jóvenes y la motivación con la que encararon la tarea de representar a la ciudad. Sin embargo, lamentaron que el Ministerio de Educación no destine fondos ni horas para promover ese tipo de actividades en todas las escuelas.

En diálogo con Diario UNO los jóvenes hicieron hincapié en que lo más importante de la competencia fue la posibilidad de conocer a compañeros de distintos puntos del país y aprovechar no sólo para profundizar su manejo de las matemáticas sino para interiorizarse sobre las características de cada provincia a partir de sus representantes. Por su parte, las docentes manifestaron que estas instancias dan cuenta de que los estudiantes motivados trabajan muy bien en esa ciencia.

Una experiencia enriquecedora

“El nacional estuvo buenísimo. Fui a pasarla bien y fue mucho mejor. Conocí a mucha gente, en particular a mis compañeros de Santa Fe”, destacó Assenza y agregó que la parte de resolución de los problemas fue muy interesante pero que disfrutó aun más las actividades recreativas y lúdicas que les propusieron los organizadores después de los exámenes.

Todos los representantes locales tenían una larga trayectoria de participación en OMA y han comenzado a rendir los exámenes en la escuela primaria. “La matemática me va gustando cada vez más y también me encanta la posibilidad de viajar a distintos lugares”, destacó el estudiante de la escuela Almirante Brown, que el año próximo seguirá en la rama y comenzará la carrera Licenciatura en Ciencias de la Computación en la Universidad de Buenos Aires.

Por su parte, Musuruana y Tacca tuvieron su primera experiencia en la instancia nacional de OMA. “Conocí a mucha gente y eso fue lo más interesante”, destacó Musuruana quien marcó que se interesó por participar de esa competencia académica porque siempre le gustó la matemática, algo que viene de familia porque su papá es contador.

A su turno, Tacca destacó que “son muchas las instancias que fuimos pasando y en la nacional se notó la diferencia”. En ese sentido también indicó: “El hecho de participar y pasar de instancia implica un crecimiento, más allá de pasar o no. Fue muy bueno ir pasando los distintos exámenes. La experiencia fue muy buena”.

Díaz Schneider también tiene una larga experiencia de participación en OMA, pero éste fue su debut en el Nivel I. “Yo había ido al Ñandú (la instancia para los estudiantes en nivel primario) y me parecía mucho más aburrido. En esta instancia tenés más espacios de recreación y de interacción con los demás chicos”, explicó el alumno de La Salle.

Faltan horas

Liliana Fassanelli, docente de la escuela Almirante Brown, analizó por qué los adolescentes se sienten motivados en estas instancias de competencia académica y deciden estudiar por su cuenta, pero eso no se logra dentro del trabajo curricular dentro de las aulas. “Es muy difícil incentivar a los chicos desde un curso de 40 alumnos y los temas son contenidos curriculares que tenemos que dar. El tema es cómo el docente enfrenta esos temas para atrapar al alumno y lograr que le guste la matemática”, indicó.

En ese sentido, también mencionó que es esencial contar con talleres u otras instancias de trabajo sobre las distintas ciencias en las que los estudiantes puedan acercarse desde otra mirada a los contenidos y comprender su aplicación en la vida real y cotidiana.

“Hoy por hoy todo lo que se trabaja es a partir de las ganas de los docentes y del tiempo extra que le dedican y por el que no reciben ningún pago”, marcó Fassanelli y destacó que sería muy importante que el Ministerio de Educación reviera la situación e intentara generar espacios extras en los que se pueda trabajar con el alumnado.