Lunes 09 de Junio de 2014
Un dolor de cabeza, mucho trabajo y dinero es lo que significa tener que llevar adelante la readecuación de las instalaciones de gas en una vivienda. Más allá de si se trata de un departamento o de una casa, los tiempos de los inquilinos no coinciden con los de los gasistas ni con los de los inspectores.
Según los datos suministrados por la empresa Litoral Gas SA a Diario UNO, en la actualidad un total de 20 edificios tienen cortado parcialmente el servicio. En esos casos los inquilinos están a la espera de que los matriculados realicen los arreglos correspondientes para su rehabilitación. Mientras que otros ocho edificios entraron en prórroga. Desde la empresa explicaron que a estas personas se les da un tiempo para que arreglen las instalaciones y que en caso de no cumplir con esos trabajos, Litoral Gas procede a cortar el suministro como en los casos antes mencionados.
La firma indicó que unos 120 departamentos siguen sin suministro hasta que logren regularizar su situación. Un tratamiento aparte merecen las viviendas ubicadas en el barrio de las Flores II, donde un total de 40 hogares no cuentan con el servicio. En este caso deberán dar intervención a matriculados para poder ser rehabilitadas. Estas situaciones se repiten porque las instalaciones no cumplen con las normas de seguridad requeridas por el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargás) exigidas por la prestataria y los inquilinos fueron emplazados a reacondicionarlas.
Diario UNO dialogó con Ricardo Fumagalli, gasista matriculado, para dilucidar cuáles son los problemas más comunes al momento de tener que afrontar refacciones o modificaciones en la red de gas. El especialista recalcó que el cambio de rejillas es el trabajo que más se demanda. En el caso de que las instalaciones estén correctas y no se registren pérdidas, el trabajo más común es el cambio de las rejillas de ventilación las cuales se adecuan a las nuevas normativas.
Después se realiza una prueba de hermeticidad para comprobar que no haya pérdidas y se solicita una inspección de Litoral Gas, la cual restituye el servicio. Este tipo de trabajos no solamente se hace en edificios, si no también en las casas de familias en las que se detecten pérdidas o haya alguna anormalidad. En cuanto al costo, el gasista dijo que dependerá de la dificultad del trabajo, pero en promedio las intervenciones pueden costar desde los 2.000 pesos en adelante, con mano de obra y materiales incluidos.
“Es un costo mínimo, después hay que ver si los artefactos están bien conectados o hay que realizar una modificación en la instalación o corregir otro problema de seguridad. Hay casos en que los artefactos funcionan bien, pero al momento de probarlos estos pierden, en ese caso se realiza un service de limpieza, una adecuación para evitar inconvenientes”, explicó.
En relación al cambio de las rejillas, Fumagalli destacó que a partir de la norma Nag 200 elaborada por el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargás), hay empresas que empiezan colocar aquellas que cumplen con la normativa para que funcione correctamente el sistema de ventilación. “A partir de análisis clínicos, Enargás desarrolló una norma que se tiene que cumplir, esa es la razón por la cual se cambian las rejillas”, aclaró Fumagalli y agregó que esto se da por una cuestión de ingreso de aire para los artefactos y de salida de los gases de combustión.
Al mismo tiempo destacó dos cuestiones fundamentales en las instalaciones de gas: una es la ventilación por las intoxicaciones con monóxido de carbono y otro aspecto son las fugas de gas o el peligro de explosión. En estas dos cuestiones el conocimiento va avanzando y la gasística se perfecciona en la ejecución y en la norma.
Otra de las dificultades con las cuales se encuentra la gente al momento de tener que hacer frente a las modificaciones es la antigüedad de las viviendas. Muchas veces se dan problemas de humedad y esto deriva en que las instalaciones de gas se piquen. A este obstáculo hay que sumarle el factor precio. “Uno se encuentra con que hay que hacer la instalación nueva y en esos casos los costos son importantes. Eso hace que se extiendan los tiempos y los costos”, aclaró el gasista.
Para ejemplificar con números lo que muchos inquilinos se ven obligados a pagar en estos tiempos y con el objetivo de contar con seguridad en el sistema, el especialista señaló que el precio de una planta de regulación para un edificio de 40 departamentos, puede llegar a rondar los 40 mil pesos.
Mientras que en el caso de tener que realizar una nueva instalación de gas, para un departamento de dos dormitorios el trabajo puede rondar los 10 mil pesos. “No es solo la instalación de gas, lo que se suma es porque hay que romper pisos, paredes y eso encarece mucho el trabajo. No es tanto lo propio del gas, sino lo que se suma, y eso encarece mucho más esta ecuación. Pero bueno, ante la realidad de una instalación que pierde, no queda otra salida que hacer una nueva. Eso nadie lo discute por una cuestión de seguridad para todos”, agregó.
Por lo general las que tienen problemas son las instalaciones de más de 30 años, ya que las nuevas o aquellas con menos de 10 de antigüedad fueron hechas con otro tipo de materiales y por lo general no tienen problemas por tener una protección adicional.
En relación a la demanda de la mano de obra en el sector, el especialista señaló que el incremento de trabajo no es superior al de años anteriores. La mayor demanda se registra en el acondicionamiento de los artefactos hogareños. Y agregó que el mayor problema de los edificios es el tiempo que lleva la tramitación de las instalaciones o refacciones, sumado a la falta de inspectores que habiliten la tarea de los gasistas.