Una foto que invita al debate sobre modos de discriminación
La supuesta diferencia de precios en una juguetería entre bebotes de distinto color, generó polémica. Diario UNO indagó para saber las razones de los valores distintos.
Domingo 10 de Mayo de 2015
Una foto enviada por un lector , compartida en redes sociales y grupos de Whastapp de la ciudad, iba acompañada con esta pregunta ¿discriminación? Muestra la vidriera de una juguetería céntrica de la ciudad que expone a la venta bebotes, donde se observa que los “negros” cuestan menos que los de piel blanca (ver foto superior). La polémica se desató. Por tal razón, Diario UNO indagó y comprobó que se trataba de modelos diferentes que exponían su precio de lista correspondiente. Pero se debe reconocer que a simple vista los juguetes parecían ser iguales y con valores distintos.
En la parte de la vidriera que el lector fotografió y compartió, los bebotes morenos tienen un precio menor al de los blancos, pero lo que no se logra percibir a simple vista -por el parecido de los muñecos-, es que pertenecen a diferentes modelos. Cabe aclarar que en otro sector donde se expone el producto sí se puede observar dos muñecos del mismo modelo pero de diferente pigmentación a igual precio, y que el más caro de toda la línea que se exhibe es uno “negro”. Se trata de una marca argentina de juguetes que se especializa en el rubro con muñecos de bebés que simulan ser “reales” y donde los modelos muchas veces tienen mínimas diferencias de tamaño o vestimenta.Explicaciones Con buena predisposición ante esta situación, la juguetería local mostró la mercadería y se pudo constatar que los bebotes de igual modelo, blancos o morenos, tenían el mismo precio de lista. La confusión en la foto inicial se da a partir de la similitud entre un modelo y otro. La diferencia entre estos radica por un lado en el tamaño, ya que algunos bebés representan a niños prematuros, otros a bebés recién nacidos o más grandes; y por otro en la vestimenta que llevan, la cual implica variaciones en los precios. La marca en cuestión tiene una comercialización diferenciada en todo el país, con muestrarios especiales de la firma exige hasta un envoltorio característico. De esta manera se pudo comprobar que no había discriminación. Pero sí surgieron preguntas acerca de cuáles son los estereotipos que aún hoy provocan estos interrogantes y cuánta conciencia hay o no en la sociedad al respecto. Desde el Inadi Desde la delegación local del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), su titular Stella Vallejos reflexionó sobre el caso y dijo que aún hoy “el desafío es visibilizar las prácticas sociales que naturalizan la discriminación” y celebró “que un ciudadano de Santa Fe haya observado que en la vidriera de una juguetería los muñecos de piel blanca parecían tener un precio superior a los de piel oscura. El prejuicio de que la/os negra/os valen menos se ve acá claramente presente”. En este sentido profundizó que “ese prejuicio redundará en injusticia cuando al «negro» no le dan trabajo, no le permitan transitar por el espacio urbano”. “Afortunadamente encontramos personas que lo señalan y comercios que dan respuestas, esto nos indica que vamos camino a una sociedad respetuosa e inclusiva”, sostuvo Vallejos.La igualdad, compromiso de todos En Argentina han existido y existen conductas de discriminación relacionadas con las características étnicas o el origen nacional, y también muchas veces con causas socio-económicas y políticas. Para entenderlo, Stella Vallejos compartió un análisis acerca de la complejidad de los procesos de discriminación ante los cuales el estado, como rector de las prácticas sociales, tiene responsabilidad, pero también la sociedad en su conjunto porque la igualdad es un derecho y un deber de todos. “A lo largo de la historia, muchos grupos han padecido procesos de violencia y discriminación producto del accionar de otros grupos que, constituyendo el colectivo cultural hegemónico, negaron sistemáticamente la existencia de los primeros. Esta realidad ha generado un fenómeno complejo que aún atraviesa nuestra sociedad y que se expresa en múltiples formas de vulneración, discriminación y violencia. Este fenómeno recibe el nombre de racismo y, para analizarlo, es preciso considerar cuatro dimensiones: los mecanismos mentales de la discriminación, los sentimientos, las actitudes racistas y las prácticas discriminatorias. La discriminación por rasgos físicos, creencias religiosas, tradiciones culturales, pertenencias nacionales, ha llegado a niveles de violencia tales como migraciones forzadas, segregación, invisibilización, incluso genocidios y constituyen prácticas racistas. El racismo opera a través del discurso, penetrando en el interior de las principales instituciones (escuelas, hospitales, empresas, medios de comunicación, entre otros) para la consecución de sus objetivos.En la actualidad, muchas de estas prácticas discriminatorias subsisten de manera más o menos solapada en nuestra sociedad, provocando situaciones de desigualdad. Revertir este flagelo requiere del esfuerzo de toda la comunidad y, en este sentido, el Estado reconoce su rol de rector y reafirma su compromiso de combatir estas prácticas en todos sus niveles y manifestaciones con el objeto de garantizar la igualdad y el respeto de los derechos humanos”, reflexionó Vallejos. Valentina Fassi / Diario UNO