Sábado 16 de Agosto de 2014
En los últimos años, nada fue fácil para Noemí Vasilak. En junio de 2012, mientras trabajaba en una empresa de limpieza tuvo un accidente en el que se quebró un tobillo y se cortó los ligamentos de una rodilla. Eso le costó estar 10 meses sin trabajar y durante ese período la tuvieron que someter a tres cirugías para que se recupere.
“Una vez que me dieron el alta y que iba a volver a trabajar, me mandaron el telegrama de despido. Eso fue un golpe fuerte porque a los 46 años estar tantos meses sin trabajar me hizo muy mal. A todo eso se le sumaba que donde vivo yo alquilo, por lo que el momento fue terrible”, aseguró.
“Empecé a hacer las carteras porque estaba sin trabajo y tenía la necesidad de generar ingresos”, dijo la mujer quien encaró su emprendimiento como una opción a la falta de empleo. “Después del accidente ya no pude conseguir trabajo y mis condiciones físicas ya no son las mismas. Antes, si tenía que treparme a algún lugar, lo podía hacer; ahora no me puedo arrodillar, ni agachar o subir las escaleras. Todas esas cosas que hacía ahora ya son imposibles para mí por los problemas que tuve en la pierna”, argumentó.
La emprendedora dijo que venía “de mal en peor”, pero su mamá se mudó con ella y una amiga le prestó las máquinas para coser. Juntas empezaron a trabajar. “A partir de ahí, con los conocimientos que yo tenía de coser ropa, más lo que me fue enseñando mi amiga empecé a probar distintos modelos de bolsos. Conocer a esa persona me salvó la vida porque todas las máquinas que tengo me las prestó ella y eso fue el principio de todo esto”, aseguró.
“A esta altura de mi vida es muy difícil encontrar un trabajo y esto es lo único que tengo. Empecé de a poco y compraba lo que podía. Además, mi amiga me regaló algunos retazos de cuerina para empezar a practicar y me dijo: «Cualquier cosa que hagas, tratá de venderla». Pero la situación económica no está fácil para nadie y eso hace que vender las carteras lleve su tiempo, lo que también me dificulta recuperar el costo de los materiales”, expresó.
Buscando otro futuro
Para arrancar Noemí contó con la ayuda de muchas personas que suplieron la falta de un capital inicial. Su hija, que trabaja en Rosario, le aportó algunos insumos; y su hermano la traslada todos los domingos hasta la feria donde ofrece sus productos. “Es una lucha en donde se junta todo, desde el vivir el día a día, el alquiler, los impuestos y los insumos. Incluso al principio no sabía dónde vender, pero hace un tiempo conseguí un lugar en la feria de la Costanera que me permite vender algo. Ahí llegué hace cinco meses. De todas maneras eso es solo los domingos y es como trabajar un día a la semana, así no me mantengo. Por eso sigo buscando otras alternativas”, añadió.
Luego continuó: “Por eso digo que esto funciona gracias a la ayuda de todas las personas que me rodean. Cuando vendo algo en la Costanera repongo material para seguir haciendo cosas. Es una cadena en la que hay que esperar a vender para seguir trabajando. Como no se pueden comprar cuerinas de todos los colores y todos los herrajes también ofrecemos adaptar algunos modelos que hacemos al gusto de las clientas. Nosotras estamos peleándola y buscando todas las opciones que nos permitan poder seguir trabajando”.
A pesar de que todas las fuerzas están puestas en el día a día, Noemí también tiene tiempo para soñar con el crecimiento de su emprendimiento. “Nos gustaría poder ampliar nuestra producción a algo más que bolsos y carteras. Tenemos muchas ideas para llevar adelante, pero estamos frenadas porque no tenemos el dinero para poder diversificar la producción”, se lamentó.
“Ahora estoy tratando de aprender a hacer billeteras, almohadones, porta termos. Tengo muchas ganas de empezar a hacer las mochilas escolares porque eso es algo que puede funcionar. Pero me está faltando el capital para comprar las cosas. En esto también me está ayudando a encaminarme la encargada de la feria que me orienta sobre las cosas que pueden gustarle a la gente. Por eso estamos viendo cómo hacer para invertir más y conseguir más variedad para ofrecer al público. Pero todo eso forma parte de un proceso de aprendizaje que estamos transitando”, concluyó.
Por Hipólito Ruiz
Diario UNO de Santa Fe