La jefa de una subcomisaría denunció la intención del personal de la dependencia de atentar contra su persona y la de su familia, tras constatar que le habían aflojado las tuercas de una rueda de su neumático, hecho que asoció directamente a una conversación por whatsapp en la que los policías planteaban la "idea" de perpetrar un atentado de esa naturaleza.

La subcomisario Romina Bordes, titular de la subcomisaría 10ª de Coronel Bogado (localidad del departamento Rosario), se presentó hace unos días ante la División Judicial de la policía para denunciar el extraño hecho, que fue remitido a la Fiscalía de Violencia Institucional, a cargo de Romina Bartocci. En su testimonio, Bordes recordó que se hizo cargo el 9 de agosto de 2017 de la subcomisaría 10ª, a la que definió como "muy precaria" en cuanto a condiciones de aseo, estructura y horario que cumplimentaba el personal", en el que notó además "mal trazo del uniforme y notorio desgano en el cumplimiento del servicio".

En su denuncia, radicada el 19 de este mes, la funcionaria policial afirma que, notando poca predisposición de parte de los subordinados, notificó sobre "las órdenes impartidas por la superioridad respecto de la unificación horaria de todo el personal".

Y ese parece haber sido el mayor obstáculo que encontró entre los subordinados. "Ese fue el detonante para que el personal se revele", manifestó la subcomisario, y consignó que haciendo uso de sus facultades comenzó entrevistar a los empleados y pudo establecer que la maniobra tramada era con la intención de que la echaran de la dependencia y de denunciarla por persecución laboral. Algo que definió como una "calumnia" ya que ella sólo transmitía directivas emanadas por la superioridad y establecidas formalmente por reglamento policial.

De mal en peor

Pero la cosa, según consta en la presentación, no quedó ahí. El lunes 16, Bordes fue a la oficina de guardia donde encontró una computadora encendida, y cuando miró el monitor se encontró con un diálogo por whatsapp desde una dirección de un subordinado que había estado de guardia la noche anterior. El diálogo era de un grupo constituido por la casi totalidad del personal de la dependencia, y de otros que ya no estaban; entre ellos, un oficial relevado de la subcomisaría.

La mujer aseguró que en ese intercambio de mensajes, los integrantes del grupo tramaban "plantare" y denunciarla por "persecución laboral", pero también de atentar contra su integridad física. Concretamente, la titular de la dependencia dijo haber leído que hablaban de "aflojarle las tuercas" de las ruedas de su vehículo particular, que utiliza para viajar a su lugar de trabajo y trasladar constantemente a sus tres hijos menores de edad. Tomó imágenes de la pantalla y optó por "no seguir hurgando en el grupo".

Al día siguiente, se lee en la denuncia ante la División Judicial, Bordes participó en una reunión sobre seguridad en la comuna, y una vez que terminó abordó su auto, al que se rompió un neumático en la ruta 18. Aseguró que no le dio mayor importancia al episodio. Pero el miércoles 18, después de terminar el servicio, se dirigió a su casa y notó un ruido extraño, y al llegar al domicilio constataron que en la rueda delantera había "un tornillo" (aunque no lo especifica el escrito, se interpreta que era un bulón al que le faltaba la correspondiente tuerca). Y fue entonces cuando asoció el episodio a los mensajes que había leído el lunes anterior.

La subcomisario manifestó su "miedo" a lo que pueda pasarle no solamente a ella, sino a su familia, que el hecho la llevó a "recapacitar" sobre "si vale la pena" continuar en el cargo con gente "que quiere el mal", por lo cual pidió que se la releve del cargo o que se traslade a las personas de quienes sospecha. Y nombra concretamente a cuatro oficiales y dos suboficiales.

La Capital.