Una mamá que venció la trombofilia: “Ámbar es mi arcoíris”
Un nuevo capítulo en la historia de Karla, quien dio a luz a su hija después de 9 meses de tratamiento para superar esta condición y perder un primer embarazo.

Domingo 21 de Octubre de 2018

Este domingo no es un día más para Karla Invinkelried. Esta vez va a poder celebrar el día de la madre con su hija en brazos después de 9 meses de luchar contra la trombofilia y perder su primer embarazo.

El pasado 9 de Agosto, a las 18:50 y con 2,890 kilogramos, nació Ámbar Belén; quince días después de que su mamá santotomesina contara su historia a UNO Santa Fe con el fin de visibilizar la dura realidad que afecta a muchas mujeres que hoy luchan por una ley para la detección precoz de la condición que ella padece.

Karla fue diagnosticada con trombofilia hace tres años atrás cuando perdió a su primera hija Luzmila en el séptimo mes de gestación. Se trata de una cualidad de la sangre que determina que haya una mayor predisposición a formar coágulos y que muchas veces se desencadena por un cambio hormonal como puede ser un embarazo. En este caso, los trombos o coágulos obstruyen las arterias uterinas y pueden provocar un retardo en el crecimiento intrauterino, una preeclampsia (hipertensión y afectación de riñones), desprendimiento de placenta, muerte fetal o parto prematuro.

“Sufrí mucho, primero la pérdida de mi hija, después el embarazo porque no es fácil atravesar el tratamiento, pero hoy Ámbar es mi vida”, dijo la mamá con lágrimas en los ojos mientras sostenía a la pequeña de apenas 2 meses.

Recordó las más de 200 inyecciones de heparina que tuvo que aplicarse todos los días a la misma hora durante las 38 semanas que duró su último embarazo, para mantener con vida a su hija en su vientre; la aspirina que debía tomar sin olvidos y los análisis periódicos de sangre. “Todo el sacrificio valió la pena”, asegura Karla.

Finalmente en el día indicado por los médicos y por cesárea llegó su hija al mundo y su vida dio un gran vuelco. “Fue un día muy emocionante. Todos la esperábamos mucho. Es algo increíble”, contó. Ahora todo en su vida gira alrededor de su pequeña hija.

Hoy Karla da "gracias a Dios por tenerla sana". La tormenta ya pasó. “Ámbar es mi arcoíris para toda la vida”, sentenció con una sonrisa.