Una mujer arregló el colectivo con la ayuda de su propio cinto
Este lunes, un coche de la línea 13 quedó varado en Bulevar. Una pasajera logró refaccionar el escape del vehículo

Martes 23 de Diciembre de 2014

Andrea Roda vive en Cayastá y en estos días se encuentra visitando a su familia en Alto Verde. Esta mujer se convirtió en la protagonista de una curiosa escena al arreglar el escape de un colectivo de la Línea 13 con su cinto. En diálogo con Diario UNO relató la escena que la convirtió en la heroína de los pasajeros de esa empresa el lunes por la tarde.

 “Vine a Santa Fe a traer a mi hijo al médico y de paso a celebrar las fiestas”, relató Andrea. En medio de su estadía, el lunes por la tarde su suegra la invita a pasear al centro de la ciudad, para lo cual debían trasladarse en la Línea 13. Así fue que alrededor de las cinco de la tarde decidieron emprender el recorrido, sin embargo a los pocos minutos de haber salido del barrio el coche se averió y quedó detenido sobre Bulevar.

A pesar de que no pudo detallar la altura exacta en la cual quedaron varados, Andrea dijo que el colectivo estaba repleto de gente, entre los que se contaban una importante cantidad de niños pequeños y adultos.

Ni lerda ni perezosa, esta mujer decidió reaccionar. “Se le descolgó el escape”, cuenta esta mujer sobre la rotura que produjo la detención del colectivo y rápidamente agregó: “Nadie sabía qué hacer, estaban todos esperando una solución”.

En el medio de la incertidumbre, otros coches que pasaban por el lugar se resistían a cargar a la gran cantidad de personas que se trasladaban en la unidad deteriorada y que había quedado parada en el medio de Bulevar.

Ante esta escena y a la vista de todos los que se trasladaban en el coche, Andrea se bajó de la unidad, se acostó en el suelo y se agachó para ver qué estaba pasando.“Había mucha gente, así que me agaché, me saqué el cinto y lo amarré”, cuenta tranquila la mujer que se muestra sorprendida por la gran difusión que tomó el suceso. 

Mientras tanto, el chofer del colectivo se encargaba de buscar un alambre que reforzara el “arreglo” en una obra en construcción de la zona.

Con ese parche, el colectivo pudo continuar su recorrido y llevar a los pasajeros a destino, quienes asombrados y alegres, demostraron su agradecimiento por su rápido accionar ante el desperfecto.

“La gente estaba contenta, me aplaudieron y felicitaron. Si bien había muchos hombres entre los pasajeros, Andrea aseguró que nadie hacía nada. “No sé si no se daban cuenta o qué. Miraban como esperando que alguien viniera a ayudarlos”, recuerda.

Recomendaciones

Luego de terminar de atar el escape y de haber retomado la marcha, la pasajera recomendó al chofer que llevara herramientas para poder hacer frente a este tipo de imprevistos. “Uno nunca sabe y más con la cantidad de gente que cargan en el colectivo”, expresó, ya que ella hace lo mismo cuando tiene que emprender algún viaje en su moto.

“Cuando viajo a Helvecia en moto me llevo algunas herramientas por si pasa algo y es necesario arreglar el vehículo”, dijo.

En medio de la excitación que provocó este curioso hecho, el chofer del colectivo agradeció el arreglo al mismo tiempo que le preguntaba dónde había aprendido sobre mecánica.

A pesar de lo que muchos puedan pensar, esta mujer no posee ningún tipo de conocimiento relacionado con el mundo de la mecánica. “Hice de todo un poco en Cayastá, trabajaba en el campo, andaba en la isla, todas esas cosas. Soy una persona que se da maña para hacer las cosas que puede”, relató la protagonista.

Andrea tiene 35 años y es madre de cuatro hijos: Aníbal (15), Oscar (14), Juan (11) y Tomás (5). A diario, reparte su tiempo entre la casa y su trabajo, ya que en los últimos años se dedica a cuidar a una mujer anciana.

Luego de esta parada obligada en el recorrido, ella y su suegra pudieron retomar el paseo para realizar las compras navideñas. Y en su viaje de regreso a casa, subieron al mismo colectivo que las había trasladado a la zona céntrica.

Al momento de subir al coche las risas encabezaron el diálogo que mantuvo con el chofer al reclamarle la devolución del cinto que aún sostenía el caño de escape del vehículo.

La noticia no tardó en difundirse a través de la red social Facebook y la fotografía con la mujer tirada en el suelo, tratando de arreglar el coche, tiene cientos de comentarios con elogios que avalan su accionar.

Como era de esperarse, los familiares, amigos y conocidos la felicitaron al enterarse de lo que hizo esta mujer que ahora tiene un cinto menos en el cajón de su cómoda.