Jueves 21 de Noviembre de 2013
El último operativo con un donante santafesino se realizó el 13 de noviembre pasado y eso permitió que cuatro personas mejoraran notoriamente sus expectativas de vida (ver aparte). El dato muestra la importancia de que las personas expresen su voluntad de donar, un aspecto sobre el cual se está comenzando a hacer foco desde los organismos estatales.
Actualmente sólo el 10 por ciento de los santafesinos (320.000 personas) está censado sobre su voluntad o no de donar, un número que está acorde con la media nacional. Tanto en Santa Fe como en la Argentina hay mucho por hacer en esta temática. Se estima que menos del 5% de esa cifra se manifestó en contra, por lo que unos 270.000 santafesinos le han dicho “sí” a la donación.
En la última campaña Votá por la vida, que se realizó durante las últimas elecciones, en la provincia se recabaron 9 mil actas, de las cuales sólo dos fueron voluntades negativas. “En la provincia de Santa Fe queremos que la población se exprese”, le dijo a Diario UNO el director médico del Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos (Cudaio), Martín Morejón.
Según la información oficial del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), en lo que va del año la provincia de Santa Fe ya lleva 46 donantes multiorgánicos. “Esos números nos siguen posicionando detrás de Buenos Aires y Capital Federal”, agregó el facultativo que luego precisó: “Tenemos un promedio de 13,9 donantes por millón de habitantes, cuando la media del país es de 12,2. La capacidad generadora de la provincia está por encima de la media nacional. Esto es algo que lo venimos sosteniendo desde el año pasado”.
Al ser consultado sobre a qué se debe ese crecimiento de Santa Fe, Morejón dijo: “En primer lugar se viene haciendo un trabajo de capacitación de la comunidad médica y el personal hospitalario. Desde hace unos años empezamos con el programa Hospital Donante. Lo que se intenta es que cada unidad hospitalaria tome como parte de sus servicios que brinda a la comunidad lo que es la procuración. Eso lleva a que el médico se involucre más en el tema y que la procuración la haga el mismo equipo médico que venía haciendo la atención del paciente. Eso tiene un impacto positivo sobre la sociedad y, sobre todo, sobre la familia del paciente”.
“Además –continuó– estamos empezando a hacer un trabajo volcado a la sociedad para que todo ciudadano exprese su voluntad de donación, de forma tal que una persona, en vida y en uso de sus facultades decida qué es lo que quiere hacer con sus órganos cuando fallezca. Eso hace que la familia, en el momento en que está elaborando un duelo porque recibe un informe que un ser querido murió, no tenga que tomar la decisión de si tiene que donar los órganos”.
En ese sentido, Morejón recordó que la ley de trasplante es muy clara. “La capacidad de decisión no es de la familia, sino del ciudadano. Esto es lo que se llama la ley del donante presunto. Cualquier organismo de procuración está habilitado a proceder a la ablación de cualquier muerto mientras no se haya constatado una voluntad negativa a la donación. Si una persona no expresó su negativa, es donante. Es muy importante que cada persona exprese su voluntad para que la familia no tenga que estar en un momento tan difícil tomando esa decisión”, expuso.
—¿Cómo se define el destino de los órganos de un donante?
—El sistema de distribución, en la Argentina, está reconocido en todo el mundo por la transparencia que tiene. Es un sistema totalmente informatizado, no hay forma de que una persona pueda intervenir para darle prioridad a un paciente o a otro. Mientras que la posición que tiene cada paciente en la lista de espera está dado, en primer lugar, por la urgencia médica que tiene el paciente para no morirse. Porque hay trasplantes que son emergencia, otros urgencia y otros son trasplantes electivos. Eso se maneja con un score de puntaje en la que intervienen varios factores como la gravedad clínica, la edad del paciente, el tiempo que lleva en espera. Se trata de ser lo más equitativo posible.
“En la Argentina todo paciente tiene el mismo derecho a acceder a un trasplante. Obviamente, si tiene cobertura social, lo cubre su obra social; sino la salud pública se hace cargo desde el costo del trasplante, la medicación inmunosupresora que hay que darle al paciente postrasplante y hasta si hay que darle una vivienda o mejorar la que tiene, porque un paciente trasplantado hay que inmuno deprimirlo para que no lo rechace, y requiere condiciones mínimas de vivienda”, señaló.
En el país, la lista de espera está centralizada a través del Incucai. Además se contempla, salvo en los casos donde una persona necesita el trasplante o se muere, que tiene prioridad la provincia y después la región de donde se procuran los órganos. “En este caso del santafesino los riñones, el corazón y el páncreas fueron a receptores de la provincia de Santa Fe. Mientras que el hígado fue a Buenos Aires porque esos pacientes estaban más graves que los de Santa Fe”, explicó Morejón.
Cualquier persona que quiera expresar su voluntad de donante puede ingresar a las siguientes páginas web: www.cudaio.gov.ar; o www.incucai.gov.ar. También puede dirigirse a las oficinas del Cudaio que están en el ex hospital Italiano, en calle Zavalla 3.361.