Algunos momentos en la vida de las mujeres y varones quedan marcados para siempre. En esta historia, no se habla lamentablemente de logros personales, sino de técnicas de supervivencia. Es que la impunidad con la que algunos machos se desempeñan en los espacios públicos se temen letales. "Me sentí sola", expresa Florencia Calvet con dolor al relatar que cuatro sujetos desconocidos se acercaron sin previo aviso a amenazarla de muerte.

"¿Esa bermuda viene para hombres? Putito, putito, hacete coger, putito", exclamaron amenazante un grupo de tipos a un nene de 13 años. Florencia, en defensa de su sobrino les pidió que paren de agredirlo. La respuesta no tardó en llegar a los gritos: "Vos qué sos, ¿nena o nene? A la gente como ustedes hay que matarlas".

El miedo no impidió que Florencia diera un paso hacia adelante, pero la valentía recibió la peor patada: "Andá, andá. Te estoy perdonando la vida".

Desesperante

En un país donde se alienta a denunciar la violencia de género (concepto que incluye la homofobia) para luchar contra todas las formas de machismo, Florencia no dudó en buscar ayuda - sin éxito - en varios niveles institucionales. La primera parada fue en las fuerzas de seguridad que trabajan en la terminal: le dijeron que nada podían hacer y que se dirija al destacamento policial ubicado en el establecimiento.

La segunda parada, es, por supuesto, el destacamento policial de la terminal de ómnibus. Allí pasó una hora dando dos veces su declaración, datos personales y explicando que tiene miedo porque viaja al menos tres veces por semana por su trabajo. Esperó además, que los oficiales fueran a buscar "aunque sea" al que dijo las palabras amenazantes, un hombre en silla de ruedas.

Después de veinte minutos concluyeron que la búsqueda a lo largo de 100 metros había terminado con resultados negativos. "¿Querés ir a ver?", le preguntaron a Florencia. "Sí", dijo para visualizarlos luego a pocos pasos antes de escuchar más gritos hacia ella: "Vení puta, vení". Con los datos de los agresores, le sugirieron que podía hacer la denuncia en la comisaría 1°, pero no se lo recomendaron porque probablemente pasaría muchas horas en ese lugar.

La parada número tres fue un himno a la impotencia. Florencia describió que la situación en la comisaría 1° "fue aberrante. Me miraron con desprecio. Pasé tres horas esperando que me tomen la denuncia. Ni siquiera me dejaron pasar a un baño".

25 de Mayo 2884 fue la cuarta parada, lugar donde queda el Área Mujer y Diversidad Sexual de la municipalidad. Allí una abogada le indicó que con los datos que había tomado el primer policía podía hacer una denuncia en el Inadi.

Otro derecho que le volvieron a negar al volver al casillero número tres; la comisaría 1°. "Les pedí por favor que me den los datos - del agresor-. Tenía miedo porque estaba con mi sobrino que es menor".

"Acá no están", le contestaron sobre los datos requeridos.

"Me tuve que volver, y seguían ahí. Me tuve que esconder. No pude hacer más nada que eso. No se como decirlo... Fue desesperante. Hoy trato de cuidarme de esa forma. Esta semana volví a viajar y el hombre que me amenazó estaba ahí. Yo siento que me va a reconocer", concluyó Florencia.