En medio del conflicto que se generó en los últimos días con las obras de la construcción del desagüe Espora, con las mismas paralizadas por tiempo indeterminado y con la suspensión de 55 obreros, hoy los vecinos de la zona de barrio Cabal piden de manera desesperada que alguien atienda sus reclamos, sobre todo que respondan a los daños estructurales que se generaron en las viviendas, producto del accionar de las maquinarias de gran porte y del estado de abandono que presentan los trabajos.

Esta semana, el intendente de la ciudad le solicitó a Automat SA, empresa constructora a cargo de las obras, que "retome sus actividades", ya que "no se registra atraso en los pagos". Vale recordar que la compañía argumentó "incumplimiento de los términos contractuales", aunque no especificó el motivo principal por el cual decidió detener los trabajos de una obra cuyo financiamiento proviene del gobierno nacional. El mismo José Corral reconoció que las demoras generan inconvenientes en los vecinos y que el municipio trabaja para "aliviar dichos trastornos".

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Por ese motivo, UNO Santa Fe ingresó a las calles de barrio Cabal para conocer en primera persona los dramas que viven los ciudadanos en ese sector. Y justamente fue Luis, vecino de calle Obispo Boneo al 5000, quien mostró los daños estructurales de su vivienda: "Nunca me rellenaron el pozo negro y el agua comenzó a socavar la casa. Hoy estoy apuntalando las vigas para que no se me caiga el techo a pedazos. Un ingeniero de la empresa constructora me recomendó colocar puntales para la seguridad de toda mi familia. Hoy vivo con el temor permanente de que la casa se venga abajo, porque acá cuando ceda una columna, se me viene todo abajo", continuó agregando Luis.

"El movimiento constante de tierra más el paso de las máquinas y los golpes permanentes, provocaron fisuras en las paredes. Hoy estamos resignados y viviendo como podemos. No sabemos qué va a pasar con esta obra, pero queremos respuestas a los daños ocasionados en nuestras casas", subrayó Luis.

Mientras se busca solución a la suspensión de las obras, hoy los vecinos viven en medio de los trabajos inconclusos con una gama de inconvenientes que generan muchísimo malestar y deterioro en la calidad de vida. "A la noche estamos sin iluminación, totalmente a oscuras; cortaron los cables de teléfono e internet. Estamos viviendo una pesadilla, ya ni salimos a la vereda y rezamos para que alguien se haga cargo de esta situación. Mi casa antes de las obras estaba perfecta; hoy está toda rajada", sostuvo otra vecina del barrio y aseveró: "Estamos desamparados con esta obra a medio hacer. Nos sacaron los árboles, la calle, rompieron las veredas, taparon los pozos negros y para colmo mi casa sufrió fisuras en las paredes. Tengo en mi vivienda una rajadura que empieza en la pieza, sigue en el comedor y continúa hasta el patio".


La obra del desagüe Espora en la actualidad tiene un avance del 50 por ciento y se proyecta que esté terminada para principios del año próximo. Vale señalar que este desagüe, que es impulsado por la Municipalidad y financiado por Nación, será capaz de transportar más de 82 millones de litros de agua de lluvia por hora, conduciendo los excedentes pluviales desde la zona de Facundo Zuviría y Risso, hacia el oeste y hasta el reservorio Hipódromo, desde donde el agua sale al río Salado a través de la Estación de Bombeo N° 5.

A lo largo de unos cuatro kilómetros, la obra colectará el agua de lluvia de barrios Sarmiento, San Martín, San José, Belgrano, Facundo Quiroga, Villa Las Flores, Scarafía, Los Ángeles y Del Tránsito, de manera directa, con lo que beneficiará a 70.000 vecinos de la ciudad. Inscripto en el Plan Director de Desagües Pluviales desarrollado por el Instituto Nacional del Agua (INA), el emblemático proyecto de ingeniería hidráulica es financiado con fondos específicos de Nación destinados a esta obra.