Vuelve la fluoración del agua potable para reducir las caries
Después de cinco años, Aguas Santafesinas SA retomó el agregado de flúor que se suspendió en septiembre de 2007. La Nación había dejado de enviar dicho insumo y ahora retomó esa práctica.

Martes 10 de Julio de 2012

Sin demasiadas explicaciones, en septiembre 2007 el Gobierno Nacional suspendió la remisión de flúor a la provincia de Santa Fe. Esas sales son necesarias para agregarlas al agua potable en las ciudades que están servidas por Assa, incluidas las localidades que dependen del Acueducto Centro Oeste, y así trabajar sobre la salud bucal de 1.750.000 personas. Después de cinco años, se retornará esa importante práctica.

Dicha reactivación es producto de que el Estado nacional volvió a mandar el insumo necesario después de innumerables pedidos que hizo el ministro de Salud, Miguel Ángel Cappiello, durante los últimos años. Incluso, la Cámara de Diputados de la provincia solicitó en varias oportunidades que el gobierno santafesino haga los reclamos formales al organismo federal pertinente (que es la Dirección Nacional de Odontología).

La fluoración de las aguas destinadas a bebida humana –con silicofluoruro de sodio– es recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud, por considerarla beneficiosa principalmente para la población infantil, donde por efecto de una fortificación en el esmalte de los dientes disminuye la formación de caries.

De hecho, la ley nacional Nº 21.172 dispone la fluoración o defluoración de las aguas de abastecimiento público de todo el país hasta alcanzar el nivel óptimo de ion flúor. Quien debe proveer ese insumo es, ni más ni menos, que el gobierno argentino. En tanto, las plantas de Rosario (dos), Santa Fe y Reconquista tienen los medios para el control porque cuentan con las instalaciones necesarias y laboratorios especializados.

Cabe destacar que la ciudad de Santa Fe fue la primera del país en incorporar este proceso de fluoración tras concretarse –a comienzos de la década de 1960– un convenio a este fin entre la provincia y la Nación, basado en numerosos estudios y las estadísticas de organismos públicos que mostraban la existencia de un alto índice de problemas dentales originados por la falta de flúor en la dieta de su población.

Acción preventiva

Con la fluoración del agua, además de los evidentes beneficios en la salud de la población, se reducen los costos en la atención de la salud pública, y esto se refleja en la legislación nacional y provincial que alienta esta práctica. Asimismo, los especialistas en prevención bucal consideran que la mencionada práctica es –fundamentalmente– una acción de salud pública, ya que llega a toda la población.

En términos científicos, un estudio de vigilancia epidemiológica que hizo la Universidad Nacional de Rosario (tomando en consideración más de 5.100 niños de entre 7 y 13 años de esa ciudad, entre 1994 y 2001), concluyó que con esta medida aumentan los niños libres de caries. En 2008, el ministro Cappiello presentó esa investigación en una reunión del Cofesa (Consejo Federal de Salud) que se realizó en la ciudad de Buenos Aires, y desde entonces forma parte de los argumentos para que la Nación reenvíe flúor a Santa Fe.

Al respecto, el estudio aludido establece que “hubo un incremento significativo de niños de 7 a 8 años sin experiencia de caries. “El porcentaje se incrementó de 45 por ciento en 1994 al 58 por ciento en 1999 y en 2001 al 70 por ciento. Los niños de 12 a 13 años sin experiencia de caries aumentaron de 12 por ciento en 1994, al 16 por ciento en 1999 y al 25 por ciento en 2001”.

Para el Ministerio de Salud de la provincia, “la fluoración de aguas de consumo constituye una de las medidas de salud pública con enfoque poblacional, más equitativas y que más beneficios provoca en relación con la prevención de la caries dental”.

En ese sentido, el organismo que conduce Miguel Ángel Cappiello remarcó: “El ion fluoruro aportado por la alimentación se absorbe a nivel gastrointestinal en forma pasiva, siendo los aportados por el agua de consumo, los más fáciles de asimilar. Investigaciones recientes sostienen que el flúor reduce la incidencia de caries del 30 al 60 por ciento en dentición temporaria, del 15 al 35 por ciento en dentición permanente y del 40 por ciento de las caries radiculares a la edad de 75 años”.

Río, potabilización y canillas

El agua potable de fuente superficial –como la proveniente de todo el sistema río Paraná– presenta normalmente un tenor de flúor muy bajo, por lo que debe ser fluorada artificialmente con el objetivo de prevenir la caries dental.

Esto es lo que se comenzó a hacer nuevamente en las plantas potabilizadoras de Assa en Reconquista, Santa Fe y Rosario (desde esta última se abastece también a Capitán Bermúdez, Granadero Baigorria, Funes y Villa Gobernador Gálvez).

Como novedad, también se realiza el agregado en la planta potabilizadora Monje del Acueducto Centro Oeste Santafesino –puesto en marcha en 2009– y que toma el agua del río Coronda. En este caso, Assa es abastecedor mayorista de agua potable para las localidades de Monje, Díaz, San Genaro, Centeno, Totoras, Clason, Las Parejas, Las Rosas, Montes de Oca, Los Cardos, Bouquet y María Susana.

Respecto al resto de las localidades del área prestacional de Aguas Santafesinas SA (Assa), al obtenerse el agua de fuente subterránea, la misma contiene naturalmente los tenores de flúor recomendados por la OPS (Organización Panamericana de la Salud). Es el caso, por ejemplo, de las ciudades de Rafaela y Venado Tuerto, en el borde oeste santafesino.