Sábado 08 de Marzo de 2014
El barrio Yapeyú está ubicado en el noroeste de la ciudad de Santa Fe. Limita al norte con avenida Teniente Loza; al sur con calle Chubut; al este con Lucio Mansilla y al oeste con el Camino Viejo a Esperanza.
“Voy a cumplir 43 años y nací y me crié en el barrio. En mi infancia, esta zona era puro respeto hacia los mayores, los docentes, la policía. Hoy nos encontramos con un cuadro totalmente diferente”, expresó a Soy de el presidente de la vecinal Ceferino Namuncurá, José Pepe Ereñú.
“El pavimento hará unos 25 años que existe en el barrio. La 12 de Octubre no era avenida, era la calle principal y de tierra. En esa época no estaba tan poblado, teníamos muchos espacios verdes”, afirmó el vecinalista.
—¿Qué actividades recreativas había en la zona en esa época?
—En la vecinal era tradición hacer los bailes de cumbia. En las escuelas se hacían las kermeses. También había una domada muy tradicional, que se realizaba en el patio de la escuela Ceferino Namuncurá. Hace pocos años, sin que sepamos el motivo, se dejó de hacer. Lo mismo nos ocurrió con los corsos.
Sobre este último punto, Ereñú aclaró: “Nos sentimos excluidos porque siempre los corsos fueron tradición en el barrio. En la época de la dictadura, fue el único lugar de la ciudad donde se siguieron haciendo. Desde hace algunos años no se puede. Acá, los Príncipes de Momo son una tradición; están también Los Principitos y se trabaja mucho con todas las murgas del Oeste para concretar lo que se llaman los Carnabarriales. Como el municipio no nos apoya con el corte de las calles, tenemos que trasladarlo al club Loyola, que está más distante de donde siempre se hizo, que fue la avenida 12 de Octubre”.
En relación a otros espacios que guardan historia y recuerdos de Yapeyú, el presidente de la vecinal destacó: “La tradición del barrio a la hora de comprar era el Mercadito Serato, que todavía existe. Estaba en el medio de la calle, en 12 de Octubre casi llegando a Neuquén. También estaba el tradicional supermercado de Goyo, que después se llamó El Temblor y hoy Doña Victoria. Ahora tenemos un gran porcentaje de emprendedores con carnicerías, quioscos, distribuidoras, de todo”.
Lo que falta
“Nosotros carecemos de cloacas y el transporte público no cumple con las frecuencias ni los recorridos. Hay zonas de asentamiento que no tienen siquiera agua ni luz, por lo cual tratamos de conseguirles tarifas sociales, porque tienen la voluntad de pagar. El gas natural creo que llega hasta French y Blas Parera, por lo cual podría extenderse por la avenida y llegar al Mercado de Abasto. Queremos aprovechar el transcurso de este año para proyectarlo por las avenidas troncales. Los frentistas tienen esa necesidad y están un poco más en condiciones de pagar el servicio”, explicó Ereñú.
También se refirió a una preocupación que se reiteró con frecuencia en la consulta a los vecinos de la zona: “La inseguridad es lo que nos aborda hoy con mucha preocupación, porque estamos sufriendo todas las instituciones, desde la vecinal y centro de salud hasta las entidades educativas. Hay robos y destrozos y el vecino común lo sufre, el que va a tomar un colectivo para ir a trabajar, el que se levanta temprano para sacar un turno en el centro de salud”.
Sobre este mismo tema, insistió: “Vemos la ausencia del Estado, porque no se ocupa en profundidad para trabajar la problemática. Desde la vecinal realizamos reuniones periódicas junto a docentes, el centro de salud, ex alumnos de la Eempa, representantes de asociaciones civiles para tratar el problema. Queremos saber cómo se está trabajando para respaldar desde nuestros espacios, en lo que podamos, esas tareas. Entendemos que no se soluciona de un día para el otro, pero queremos tener la posibilidad de ayudar, de acompañar”.
Por último, en relación a otros reclamos realizados por los habitantes de la zona, Ereñú concluyó: “Necesitamos mejores desagües, obras de infraestructura, para después proyectar aperturas de calles y demás tareas”.