En donde hoy se emplaza el Parque Juan de Garay, en la intersección de las calles Paraguay, Santiago de Chile, Naciones Unidas y Crespo, en el oeste de la capital provincial, funcionó hasta 1904 un cementerio católico. Desde esa fecha y hasta 1918 se instaló un vivero municipal.

Según la Ordenanza municipal Nº 1.783 de la ciudad de Santa Fe, el primer nombre fue Jardín Carlos Guido y Spano –un poeta argentino romántico–, pero el 13 de noviembre de 1923 se reemplazó por el de Juan de Garay.

En la intendencia de Pedro Gómez Cello –1920 a 1924– se bosquejó la creación del parque, pero no se pudo avanzar en las obras por falta de recursos.

El primer proyecto estuvo a cargo del arquitecto y paisajista Eugenio Bouret, la realización del ingeniero Mournier y la empresa constructora de los hermanos Constantini.

En un principio el parque ocupó 30 hectáreas, más otras cuatro cubiertas por diferentes lagos, y fue concebido como una continuación de la ciudad en un espacio verde de gran magnitud con más de seis mil rosales. Luego, otros parques y paseos de la zona complementaron el proyecto global de urbanización verde.

Años más tarde se cambió el nombre por el de Parque Doctor Eugenio Puccio –intendente de la capital provincial entre 1897 y 1900. El 19 de noviembre de 1939 se inauguró la nueva traza del parque, y volvió a ser bautizada con el nombre de Juan de Garay. Ese mismo año, el espacio ingresó a un programa provincial de desarrollo de parques.

En 1946 se cambió una vez más su denominación, esta vez por la de General Manuel Belgrano. En 1949 retomó, hasta la actualidad, el nombre de Juan de Garay.

El desarrollo y la desidia

La estructura principal del espacio verde se asemeja al estilo de parques y jardines de fines del siglo XIX. El mismo se basaba en el predominio de los ejes compositivos para lograr la mayor integración del parque con la ciudad.

En 1987, hace 27 años, se construyeron en el mismo predio un velódromo, zonas de camping, un piletón y una fuente, con nuevos juegos y un anfiteatro.

Luego sobrevinieron años de abandono, con grandes camalotales, yuyos altos y oscuridad.

Recién en 2009, con una inversión de dos millones de pesos el Parque Garay volvió a relucir con todo su esplendor, con sus jardines, canteros, rosales, su rica e interesante flora y los característicos lagos con sus particulares y alegres puentes.

Ubicado en el Distrito Oeste, el Parque Juan de Garay abarca una superficie total de 30 hectáreas, algunas cubiertas por lagos que se internan en la vegetación generando distintas situaciones ambientales. Hoy contiene puentes, embarcaderos, glorietas y pergolados.

En 2009, después de meses de trabajo para su puesta en valor, el parque fue reinaugurado. El objetivo de tales trabajos fue revertir las acciones de vandalismo y las secuelas que dejó en la zona la inundación de 2003.

Recuperación

En una primera etapa, las obras comprendieron el saneamiento y recuperación de los 20 mil metros cuadrados de lagos que circundan el predio, que estaban en un estado de total abandono.

Se puso en funcionamiento el sistema de bombeo por gravedad y se adquirieron cinco bombas destinadas a proveer y renovar el agua de estos espejos de agua. También se limpiaron las islas centrales, con disciplinamiento de árboles y desmalezado.

Por su parte, la Estación Zoológica Experimental Granja La Esmeralda hizo una donación de 25 gansos para que habiten estos espacios –aunque si hoy se encuentra alguno es pura casualidad.Por otro lado, fueron removidas algunas rejas que rodeaban los piletones y se restauraron las que quedaron.

Se recuperaron 152 columnas de iluminación y reflectores, se asfaltó un pequeño tramo de Pasaje Galileo y se pintaron los cordones que rodean al predio.Con respecto al equipamiento, se agregaron bancos y juegos, y se restauraron y pintaron los ya existentes.

El polideportivo, integrado por cinco playones y sus correspondientes sanitarios y vestuarios, también fueron renovados.

Se hizo una remodelación de la pista del Circuito de Ciclismo Clodomiro Cortoni –ciclista argentino, campeón argentino, sudamericano y panamericano–, donde cada año se organiza una de las carreras más convocantes.

Los playones y la construcción de cinco canchas de fútbol, pudieron financiarse gracias al Fondo de Asistencia Educativa, lo cual permitió que ocho escuelas de la zona puedan utilizarlas para sus actividades deportivas y recreativas. La implementación de un nuevo sistema de cuidado del parque también integra el proceso de recuperación.