Jueves 10 de Octubre de 2013
La lluvia caía con furia sobre el Monumental en octubre del 2009. La desazón invadía a todos los argentinos presentes en el estadio. Es que dos minutos antes, y para sorpresa de muchos, Perú le había empatado a la Argentina y ponía en riesgo la clasificación del seleccionado dirigido por Diego Armando Maradona al Mundial de Sudáfrica 2010.
Pero el hombre de la película seguiría agrandando el mito. A falta de un minuto para que finalice el encuentro, y tras un buscapié del Federico Insúa, Martín Palermo capturó un rebote y, con la zurda, esa que tantas alegrías le dio al hincha de Boca, empujó la pelota dentro del arco para poner el 2-1 final a favor del conjunto nacional, un resultado más que favorable de cara al último partido de las Eliminatorias ante Uruguay.
La imagen de Maradona festejando de palomita en el suelo refleja la importancia del gol del Titán, ese que le permitió ganarse un puesto en Sudáfrica 2010, donde se convirtió en el jugador debutante más grande en convertir un tanto en la cita más importante del fútbol mundial.