Un festejo merecido: con el NBA Carlos Delfino, Unión festejó su ascenso

La dirigencia de Unión organizó en el estadio cubierto Ángel Malvicino un partido amistoso contra un equipo reforzado de Libertad de Sunchales para celebrar el ascenso al TNA. Hubo vuelta olímpica, varios reconocimientos y emoción en gran nivel.

Jueves 06 de Junio de 2013

Leandro Buttarazzi

ovacion@unosantafe.com.ar

El Tate tuvo su fiesta. Se reencontró con su público para celebrar la obtención del título en el Torneo Federal que le permitió ascender al Torneo Nacional de Ascenso.

La excusa fue tener enfrente a Deportivo Libertad de Sunchales, único representante provincial en la elite del baloncesto argentino.

Si bien la convocatoria no fue la esperada, el calor que le puso el público al equipo fue otra prueba de lo que se ganó este grupo extraordinarios de jugadores a lo largo de toda la campaña.

Tras la disputa de un encuentro de divisiones formativas (U17) entre Unión y CUST los protagonistas entraron en escena. La formación de Libertad picó en punta pero a las 21.21 se desató la ovación cuando Román Rodríguez encabezó la fila con los héroes rojiblancos.

Hubo un par de minutos de calentamiento antes de las fotos, los saludos, aplausos desde los cuatro costados y un encuentro informal que todos quisieron disfrutar de principio a fin.

El entrenador del elenco tatengue, Juan Siemienczuk, apostó por García, Sieiro, Rodríguez, Tettamanti y Re; en tanto Javier Ielmini puso de movida a Diego García, Juan Vaulet, José Vildoza, Juan Talpone y Jorge Benítez.

Los Tigres de Sunchales tuvieron cinco ataques al hilo en el inicio pero ni las fajas de García abrieron el tanteador. Poca marca, un posteo de Fernando Re más una corrida de Memo Rodríguez para encender motores. El partenaire respetó el libreto hasta los 4’, aunque el tanteador no era la trascendencia. Sin detenciones en el reloj, las jugadas asociadas para los dobles de Re, Cabré y Gandoy decoraron el segmento inicial.

La hinchada rojiblanca jugó su papel con aliento permanente y dedicatoria a su vecino por el clásico ganado el pasado domingo. Los trapos que se desplegaron en la zona de populares del estadio cubierto Ángel Malvicino expresaron la fidelidad de los que siempre estuvieron acompañando a este plantel desde el 12 de octubre.

Un triple de Matías Ruger abrió el segundo peldaño. Los 10 protagonistas eran conscientes que no había que lastimarse y cada tiro fue a pie firme. Una volcada tremenda del pibe Vieta emparejó el lumínico. Allí, el “soy Tatengue, es un sentimiento, no puedo parar”, se apoderó de la noche. En el entretiempo, en la tribuna de Cándido Pujato se desplegó una gigantografía con el póster de los campeones.

Reconocimientos al por mayor

El paréntesis del partido sirvió para premiar la trayectoria de Jaime Cabré, Hernán Tettamanti y Fernando Re. Estos jugadores recibieron obsequios de Carlos Delfino padre e hijo y Federico Van Lacke, en el caso del interno.

También la Comisión Directiva de Unión le dio una plaqueta a Amílcar Ceccotti como referente del Departamento de básquet por su excelente trabajo desde hace años que termina en el plano deportivo con el equipo en la máxima categoría de ascenso del baloncesto nacional.

La parte final

La rapidez del segundo tiempo los vio a ambos elencos intentando ensayar acciones vistosas pero con mucha fantasía a la hora de convertir. Alloatti sobresalió con una volcada para el conjunto de Sunchales pero las penetraciones con la zurda mágica de Gastón Sieiro hicieron sonreír a más de uno.

Lentamente, casi que sin roces y solamente detenciones para las variantes se esfumó un encuentro que le dio el merecido homenaje y la despedida a un grupo extraordinario de jugadores que definitivamente están instalados en la historia del club y con esfuerzo, entrega, buen juego y dedicación pudieron recuperar un lugar merecido en el mapa de la Liga Nacional.

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