Sábado 27 de Abril de 2013
Por Juan Ignacio Blanco - Enviado especial a Buenos Aires
blanco.juanignacio@diariouno.net.ar
Aquel 15 de setiembre de 2011 quedó marcado a fuego en la historia del boxeo argentino. Sergio Martínez había brindado una tremenda lección de boxeo y el que lo sufrió fue el mexicano Julio César Chávez, hijo de una de las leyendas vivas del pugilismo mundial.
Sergio, esa noche glamorosa de Las Vegas, se consagró, y alcanzó lo que alguna vez le robó el Consejo Mundial de Boxeo: el título universal de los medianos, tras una verdadera paliza al azteca.
Pero cuando transcurría el 12 segundo asalto, el corazón de millones de argentinos se detuvo por unos segundos, pues Maravilla se iba a la lona tras un tremendo cruce de Chávez, aunque el corazón y los “huevos” de un boxeador sediento de gloria pudieron más y lo pusieron en pie para terminar batallando ese minuto y monedas que quedaba del round final.
Ese tinte en el ocaso de la pelea hizo que la victoria de Martínez, un quilmeño que por aquel entonces transitaba sus 37 años, fuese mucho más espectacular y mucho más disfrutable aún, por más que varios aficionados al boxeo, y los que no también, hayan necesitado un electroshock para volver en sí tras verlo “gatear” por la lona del ring montado en el Thomas & Mack Center de Las Vegas, justo en el día en que los mexicanos celebraban el día de su independencia.
El corazón que puso Maravilla en esos tres últimos minutos de pelea, sumó para que el fenómeno se acrecentara y diera paso a la locura desatada en Argentina en la previa del combate de este sábado ante el inglés Martin Murray, ante quien, en el José Amalfitani de Vélez, defenderá por primera vez el título mediano CMB en lo que es su segundo reinado como titular de la divisional.
Unas líneas más arriba hablábamos de los por entonces 37 años de Maravilla, quien hoy ya transita los 38 y ve con buenos ojos el pronto retiro, por lo cual muchos dirán que la “gloria” le llegó tarde o que su explosión mediática y deportiva no llegó mucho antes, aunque realmente no es así.
Allá por 2002, cuando la crisis del gobierno de Fernando de la Rúa azotaba a nuestro país, y cuando las bolsas de dinero eran migajas para los boxeadores locales (lo siguen siendo, salvo contadas excepciones), aquel quilmeño, que ingresó al boxeo a los 20 años, decidió dejar todo en su tierra natal para ir en busca de un mejor pasar.
Impulsado por el sueño de triunfar, Maravilla llegó a España donde, con las dos manos atrás, comenzó a forjar el hombre que hoy podemos catalogar como “del momento”.
Las primeras peleas fueron apareciendo con cuenta gotas y contra rivales de poco fuste, hasta que le llegaron peleas de mejor calibre y mucho mejor rentadas.
Pero sin lugar a dudas Maravilla hizo explosión en el mundo del boxeo allá por el 4 de octubre de 2008 cuando, en California, Estados Unidos, destronó al campeón interino superwelter CMB Alex Bunema, tras lo cual se colgó el primer cinturón mundialista de los “grandes”.
Cuatro meses después, y ya entrados en febrero de 2009, se hablaba y fuerte de Maravilla Martínez, pues era tiempo de que realizara la primera defensa de la porción de título mundialista que ostentaba.
¿El rival? El puertorriqueño Kermit Cintron se posicionaba como un hueso duro de roer para el campeón, aunque no fue así: Martínez ganó claramente un combate que, bochornosamente, fue fallado con un absurdo empate.
Con ese papelón de veredicto en sus espaldas, Maravilla sabía que no sólo iba a luchar contra los boxeadores, sino que también contra el sistema reinante y los tejes y manejes del boxeo mundial.
Fue por eso que, el 5 de diciembre de ese mismo año, y en una pelea no titular, chocó contra otra injusticia que le manchó innecesariamente el récord: Paul Williams.
Ante el espigado norteamericano cayó derrotado por puntos en fallo mayoritario de los jueces de turno en California; aunque a claras se haya visto que Sergio había sacado una luz de ventaja sobre el norteamericano.
La espina quedó clavada. Martínez se internó, como es su costumbre, en el gimnasio y empezó a “cranear” la revancha ante el exquisito moreno, la cual se dio el 20 de noviembre de 2010 en Atlantic City.
Antes de esa esperada pelea, Martínez se consagró campeón unificado de peso medio en la OMB y el CMB tras vencer en la distancia (fallo unánime) al por entonces campeón Kelly Pavlik, en un combate celebrado el 17 de abril de 2010.
Volviendo a la pelea revancha con Williams, Maravilla sabía que no podía dejar nada librado al azar, fue por ello que, tras ensayar y ensayar una izquierda voleada por dentro de la guardia del rival, enganchó al moreno y lo puso a dormir en 2 asaltos alcanzando no sólo la defensa exitosa defensa del título CMB, sino que también el “mejor nocaut del año” dentro de las peleas fiscalizadas por el Consejo Mundial de Boxeo.
Entre Williams y Chávez hubieron unas manos negras del Consejo Mundial de Boxeo y despojaron a Sergio del título… era momento de empezar de nuevo y con un objetivo claro, el niño mimado de los Sulaimán: Julito Chávez.
El camino no iba a ser fácil, pero sí gustoso. Tras vencer categóricamente a Williams, Maravilla pasó por encima a Serhiy Dzinziruk, Darren Barker y Matthew Macklin, antes quienes alcanzó y defendió el título de diamantes del Consejo Mundial, un cinturón inventado para quedar bien con ciertos boxeadores afectados por alguna manganeta del sistema y que, en definitiva, no sirve para nada.
Sergio buscó tanto la pelea con Chávez Junior que se dio y es la que casi todos conocemos.
Hoy, sábado 27 de abril de 2013, Maravilla, ese que vimos en Bailando por un Sueño, Animales Sueltos y Duro de Domar, en su faceta mediática, y en TyC, la TV Pública o HBO, en su faz deportiva, se presenta en el estadio de Vélez y ante su público, ese que no lo ve pelear en su Argentina desde el 2 de febrero de 2002 cuando, en el estadio de la Federación Argentina de Box, venció por puntos al Chino Francisco Mora.