Policiales
Jueves 12 de Abril de 2018

Una pesadilla que se repite: despertar con el delincuente dentro de la habitación

Esta vez ocurrió en barrio Candioti Sur, en un departamento del primer piso de un edificio ubicado en Ituzaingó y Alvear. Madre e hijo dormían en la misma pieza cuando el ladrón ingresó.

No se peca de reiterativo al confirmar la infranqueable escalada de violencia que viven todos los santafesinos a diario, en todos los barrios de la ciudad, caminando por las calles, esperando el colectivo, aguardando dentro del auto en un semáforo, arrebatados por motochorros, entre otras modalidades delictivas. Lo que sorprende cada vez más es la inseguridad que respiran los ciudadanos dentro de sus propios hogares.

Robo por escalamiento o modalidad "Spiderman" fue lo que sufrió este jueves en horas de la madrugada Pamela, en su departamento del primer piso de un edificio de barrio Candioti Sur, en Ituzaingó y Alvear. Lo más alarmante y estremecedor fue lo que le tocó vivir a esta docente de 37 años mientras dormía con su pequeño hijo de cinco años y su mascota: el ladrón ingresó a la habitación con total impunidad.

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Todo ocurrió minutos después de las 2. "Estaba durmiendo con mi hijo cuando de repente irrumpen en la habitación. Automáticamente abro los ojos y veo luces detrás de la puerta y una persona, un hombre, un chico joven", comenzó relatando Pamela y continuó: "En ese preciso momento no sabía si estaba soñando o estaba despierta. Automáticamente me quedé atónita mirando al sujeto que me gesticulaba con su dedo índice sobre su boca, pidiéndome que me quedara callada".


Acto seguido, Pamela reacciona de su sueño profundo, comprende rápidamente la situación y grita desde la cama: "Andate de acá". "Fue una situación desesperante. El hombre cierra la puerta y yo lo primero que atiné a hacer fue llamar a mi madre con el celular. Gracias a Dios me atendió y le conté lo que estaba pasando dentro de mi hogar; ella llamó al 911 y denunció el hecho", subrayó la mujer.

Mientras el delincuente recorría la casa abriendo todos los muebles y revisando los diferentes ambientes, Pamela, desesperada junto a su hijo, se encerró en la pieza aprovechando que la llave de la puerta estaba colocada del lado de adentro. Fue en ese momento que el vecino, un policía retirado, escuchó los extraños ruidos y bajó a abrirles la puerta principal del edificio a los efectivos policiales que ya habían llegado al lugar.

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"De repente recibo un llamado al celular de parte de la policía que ya estaba en la puerta de ingreso del departamento, preguntándome si podían ingresar por la fuerza, porque yo estaba encerrada en la pieza y no quería salir, debido a que no sabía si el delincuente todavía estaba en el interior de mi hogar", recordó Pamela.

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Dando aviso de su presencia, la policía ingresó al departamento del primer piso pero el delincuente ya no estaba, se había ido por el mismo lugar que ingresó: por el balcón de una de las piezas donde duerme generalmente el hijo de cinco años de Pamela. "Me robaron una suma cercana a los 15.000 pesos, una notebook que utilizo para trabajar y hasta se llevaron los ahorros de mi hijo que estaban en una alcancía", contó indignada la mujer.

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"La verdad es que la saqué barata, porque este delincuente dentro de mi casa con nosotros indefensos podría haber hecho cualquier cosa. Tengo una sensación de violación a la intimidad brutal, no sé cómo vamos a seguir. Parece que estamos más inseguros dentro de nuestras casas que en la calle", finalizó Pamela.