Antes de irse de vacaciones, el entrenador de Unión, Leonardo Madelón, le comunicó a tres jugadores que no serían tenidos en cuenta en 2018. Uno de ellos fue Juan Gabriel Rivas que, dicho sea de paso, terminó su contrato con el club; el otro es Jonathan Fleita, con quien la idea es que vaya a préstamo a otro equipo con el fin de que gane en continuidad, ya que venía muy relegado en el puesto de marcador central. Y el último y quizás el que más llamó la atención es Damián Arce, quien fue el primer refuerzo que llegó, a pedido del DT.

Sorprendió que, después de ser titular en algunos partidos de la Copa Santa Fe, nunca más haya sumado minutos y ni siquiera fue al banco. Estaba claro que no estaba en los planes del conductor tatengue, que optó siempre por otros jugadores. Es así como todo derivó en la salida del volante por izquierda, quien tratará de rescindir su contrato.

"Por lo que me dio a entender el técnico, fue por algo futbolístico. Yo también me sorprendí, porque me quedé con las ganas de jugar. No tuve la posibilidad de mostrarme y que la gente de Unión vea que estaba para ser una opción, pero son cosas de este deporte. La verdad es un club hermoso, pero no tuve la suerte de demostrar que estoy a la altura", se sinceró el zurdo, que había arribado después de una buena performance en Patronato, en diálogo con el programa La Central Deportiva que se emite por Cadena 3 Santa Fe.

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Siendo el primero en llegar al plantel, después su nombre se diluyó y el mismo jugador no encuentra el porqué: "Eso yo también me lo pregunto. Me dolió mucho no poder jugar y me quedé con esa sensación amarga, de no tener la chance de demostrar lo que sé hacer".

"Me imaginé otra cosa. De jugar y retribuirle a Unión esa confianza que puso en mí al llevarme, por eso me quedó una espina clavada. Pero como dije antes, esto es fútbol y hay que seguir. Me llevo recuerdos muy lindos. Se formó un grupo espectacular y los dirigentes me trataron muy bien, pero quedó la sensación de amargura por no jugar", aseveró.

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En la búsqueda de explicar cómo se dio todo agregó: "Me sentía en condiciones de jugar, pero son decisiones del técnico. Las entiendo, pero no las comparto. Ya está, no se puede volver atrás e insisto en la sensación amarga que me quedó por no jugar. Tampoco me explicó qué pasó. Ojalá que pueda en otro momento volver a estar en Unión para poder jugar, porque no me dieron la chance".

Pero eso no fue todo porque también dijo: "Uno ya más o menos sabía cómo venía la cosa. No me sorprendió nada. Estoy dolorido, porque no me dejaron mostrar nada dentro de la cancha. Pero siempre conté con el apoyo de mi familia para salir adelante. También triste, porque me sentía capacitado para jugar, más por cómo estaba el equipo. Incluso podía encajar bien".

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Respecto a su futuro, contó: "Todavía no tengo nada, así que me juntaré a hablar con mi representante, que se está moviendo. Hay que ver qué se viene para este semestre".

En el final, expresó: "No quiero hacer quilombo. Vine a jugar y no lo hice. Entonces la mejor solución es que yo rescinda y así seguir mi camino en otro lado".