Lunes 18 de Marzo de 2013
El papa Francisco le regaló un libro a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el marco del encuentro protocolar que mantuvieron este mediodía. El texto es la conclusión de la V Conferencia General del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), realizado en la localidad brasilera de Aparicia en el año 2007. Dicho encuentro de sacerdotes fue presidido por Jorge Bergoglio cuando era cardenal.
Entre los párrafos más destacados se ubica el número 406 inciso C que sostiene que "trabajar por el bien común global es promover una justa regulación de la economía, finanzas y comercio mundial", pide "proseguir en el desendeudamiento externo para favorecer las inversiones en desarrollo y gasto social" y además pide "prever regulaciones globales para prevenir y controlar los movimientos especulativos de capitales, para la promoción de un comercio justo y la disminución de las barreras proteccionistas de los poderosos".
En ese encuentro, los obispos latinoamericanos establecieron los lineamientos religiosos de la región, plantearon la necesidad de establecer una iglesia abierta y hablaron de combatir a la pobreza.
"El primer pilar de esa conferencia es precisamente el ir desde abajo hacia arriba. Quizás es la primera vez que una Conferencia general nuestra no parte de un texto base elaborado con antelación, sino de un diálogo abierto, que ya había comenzado antes entre el Celam y las Conferencias episcopales, que luego continuó", explicó tiempo después Bergoglio.
"Usted sabe lo que pensamos al respecto, es un trabajo corto, que ayuda a pescar lo que pensamos los obispos latinoamericanos", le dijo Francisco hoy al entregarle el documento a Cristina.
Un documento importante
En la conclusión del encuentro de sacerdotes, pueden leerse frases como las siguientes, de enorme significación religiosa. Sin duda, el apartado más importantes es el que aparece bajo el subtítulo "Globalización de la solidaridad y justicia internacional", transcripto a continuación:
Trabajar por el bien común global es promover una justa regulación de la economía, finanzas y comercio mundial. Es urgente proseguir en el desendeudamiento externo para favorecer las inversiones en desarrollo y gasto social236, prever regulaciones globales para prevenir y controlar los movimientos especulativos de capitales, para la promoción de un comercio justo y la disminución de las barreras proteccionistas de los poderosos, para asegurar precios adecuados de las materias primas que producen los países empobrecidos y normas justas para atraer y regular las inversiones y servicios, entre otros.
Además, aboga por una economía al servicio de los sectores más desprotegidos de la población, en un planteo alejado del liberalismo clásico:
Examinar atentamente los Tratados intergubernamentales y otras negociaciones respecto del libre comercio. La Iglesia del país latinoamericano implicado, a la luz de un balance de todos los factores que están en juego, tiene que encontrar los caminos más eficaces para alertar a los responsables políticos y a la opinión pública acerca de las eventuales consecuencias negativas que pueden afectar a los sectores más desprotegidos y vulnerables de la población.