Lunes 28 de Agosto de 2023
Los ocho partidos que lleva dirigidos Cristian González como DT de Unión tienen como principal característica, el compromiso que el entrenador logró con sus futbolistas. El equipo puede jugar bien, mal o regular, pero lo que de destaca es la forma de encarar los partidos.
Con una formación titular que cuenta con jugadores muy jóvenes, el Kily logró llegarles con su mensaje. La actitud no se negocia y por eso aún en la adversidad, el equipo no claudica. En Unión ningún jugador trota ni camina, todos corren, meten, se comprometen y cuando pueden buscan jugar.
Con todas sus limitaciones, Unión es un equipo ambicioso, que no sale a esperar o a ver que pasa. Trata de imponer su juego, que a veces no se traduce en resultados, porque está claro que al plantel le falta mayor jerarquía y experiencia. En momentos claves, por allí equivoca las decisiones y es lógico con un plantel tan joven.
Es verdad que Unión se vio favorecido por enfrentar a tres rivales que pusieron en cancha formaciones alternativas. Pero valdría la pena repasar si los suplentes de Racing y Estudiantes son menos que los titulares de Unión en cuanto a nombres y trayectoria.
Lo cierto es que desde que asumió el Kily, Unión disputó ocho encuentros, sumando dos triunfos, cinco empates y apenas una derrota. Sumó 11 puntos sobre 24 en disputa con una efectividad del 45,8%. Pero lo concreto es que ningún rival lo superó en lo futbolístico.
Y eso es mérito de lo que viene realizando el entrenador. No es casualidad que en estos últimos dos partidos, Unión arrancó perdiendo y logró sobreponerse. Esa mentalidad que el DT le inculcó al grupo es la mayor fortaleza que exhibe en estos momentos y que se traduce en los siete partidos invictos.
Unión es un equipo al que le sobra corazón y actitud, atributos que le permiten suplir la falta de juego, que por momentos se hace evidente. Lo colectivo disimula las carencias individuales y la solidaridad que impera le da un plus a la hora de plantear los partidos.
Ahora viene lo más complicado, que es sostener este rendimiento y la disciplina con la que viene jugando. Pero además, porque vendrán rivales más calificados, como por ejemplo San Lorenzo y Newell's como visitante. Serán una buena medida para saber cómo continúa el andar del Tate.
Pero más allá de eso y antes de analizar el futuro, la realidad indica que el Kily hizo más de lo que se suponía. Con un cambio de DT (se fue Sebastián Méndez) y con un plantel que se fue desarmando, pocos pensaban que el equipo podría sostenerse, sin embargo en momentos adversos, la química entre González y sus futbolistas es el principal capital.