Miércoles 31 de Agosto de 2022
El andar de Unión en el Torneo cayó en un bache, que no solo involucra al equipo, sino a su DT. La sensación es que a Gustavo Munúa le está costando y mucho encontrar el funcionamiento adecuado. Y que no solo pasa por el resultado, sino también por la propuesta de juego.
En varios pasajes de las distintas competencias, Unión mostraba una identidad. Se sabía cual era la idea que luego se traducía en el campo de juego. Sin embargo en este último tiempo, el equipo no cuenta con un plan B y los rivales con poco lo neutralizan y le terminan ganando.
Paradójicamente, con un plantel que tiene mayores variantes, Munúa entró en la confusión y no logra aprovechar las distintas opciones que tiene a mano. La conclusión sería que con menos hizo más y ahora con más hace menos. Pero además, cambia de nombres permanentemente, pero de no de sistema, ni tampoco desarrolla una idea distinta.
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Los rivales saben como juega Unión y el plan A se agotó en sí mismo. Atacar por las bandas se convirtió en una constante y por eso no es casualidad que por ejemplo Bryan Castrillón no se destaque como en los primeros partidos. O que por derecha, no se termine consolidando ningún carrilero, por las mismas cuestiones.
Unión no cuenta con juego interno, porque no tiene en la zona media un primer pase limpio, que clarifique. Y los que juegan por afuera se estacionan mucho por las bandas y son fácilmente controlados. Y por la zona media, si no es Juan Ignacio Nardoni, ningún otro logra romper por adentro para pisar el área rival.
La realidad indica que Unión se convirtió en un equipo previsible, sin asociación y con nadie que junte pases. El único futbolista capaz de llevar adelante esa tarea es Ezequiel Cañete quien viene sumando pocos minutos. Por características es el más adecuado para esa función.
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Y es allí en donde Munúa debe trabajar para encontrar una vuelta de tuerca. No puede seguir jugando de la misma manera, está obligado a reinventarse, a cambiar el chip y potenciar al equipo. Cuando llegó le dio una identidad, hizo al plantel más largo, en función de los jugadores que fue consolidando.
Pero ahora que le toca administrar mayor abundancia, no logra que el equipo sea más eficiente. Es cierto que en este torneo alcanzó una regularidad importante, sumando siete partidos sin perder, con cinco triunfos y dos empates. Pero esa racha positiva, tuvo más de eficacia que de buen juego.
Pese a los cuatro partidos que suma sin ganar y cosechando un solo punto sobre 12, Unión cuenta con chances de clasificar a la Copa Sudamericana. Pero está claro que jugando de esta manera no lo conseguirá. Está a tiempo de cambiar, pero para eso Munúa tendrá que salir de su laberinto.
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Con esta forma de jugar, el entrenador lo llevó a Unión a clasificar a la Copa Sudamericana y meterse en los octavos de final superando una fase de grupos muy complicada. Pero este sistema está agotado y requiere de ajustes y variantes.
La solución no solo pasa por cambiar nombres, de hecho lo viene haciendo reiteradamente. Sino que se requiere de un plan diferente, que no resulte tan previsible para los equipos rivales. Futbolistas para jugar mejor tiene, por lo cual ahora la mayor responsabilidad es de Munúa, que tendrá que agudizar el ojo y su ingenio para ver un Unión mejor.