Foto: prensa Unión

Hasta el partido contra Argentinos Juniors todo marchaba viento en popa para Unión. Tanto es así que llegó al compromiso contra Godoy Cruz como local con la posibilidad de ser puntero, al menos transitoriamente –jugaba un día antes con Racing–, pero de golpe y porrazo se desmoronó.

El 3-0 ante el Tomba se pensó que podía ser una lección para los partidos venideros, pero lejos estuvo de ser así, porque ante Patronato apenas empató 2-2 después de estar dos veces arriba en el marcador. Luego se produjo el parate de más de 20 días por la postergación del partido contra River por la final de la Copa Libertadores y la inactividad le terminó pasando factura, ya que fue doblegado en el 15 de Abril por Vélez 2-0.

Eso hizo que las alarmas comenzará a retumbar cada vez más fuerte. Pero el cuerpo técnico comandado por Leonardo Madelón pensaba que era solo un bache y que había que recuperar confianza para volver a sumar de a tres. Con este semblante viajó a San Juan, donde volvió a mostrar las mismas dudas que en Santa Fe y perdió sin atenuantes ante San Martín 2-0.

Ahora sí el discurso comenzó a ser otro. Como será que el DT admitió que a partir de ahora tiene que "reinventar todo y llegarle de otra manera a los jugadores". Por eso cortar esta malaria es apremiante. No la tendrá fácil, ya que este sábado recibirá, a las 17.10, al también necesitado Banfield, que lo pone como un rival de alto riesgo.

Amén del significado de los tres puntos, será fundamental recuperar la solidez atrás, ya que en estos cuatro partidos ¡recibió nueve goles, siete de ellos en casa! Y solo anotó dos (ante Patronato). Pasó de ser un equipo que casi no tenía fisuras a uno que sufre cada ataque rival, con incluso errores muy marcados.

Un tema no menor para las pretensiones de pelear bien arriba en esta Superliga que tiene a Racing en la cima. "Tenemos que volver a ser pobres", dijo Madelón en un claro síntoma de que lo primario no es solo jugar bien sino cuidar el cero en arco propio.

El cierre de año se siente, más que nada en lo anímico y por eso levantar cabeza ante el Taladro serían un bálsamo de frescura para irse a las vacaciones con un mejor semblante y más aliviado.