Sábado 03 de Marzo de 2012
Diego Gentinetta
Esta vez, hubo que esperar mucho menos. Esta vez, el clásico estuvo siempre a la vuelta de la esquina y ahora ya es un hecho. Cuando el lector tome este diario y se encuentre paseando los ojos por estas líneas, faltarán pocas horas para que los equipos más grandes de la ciudad vuelvan a estar mano a mano. Pocas horas faltarán para que se ponga en marcha una nueva edición del encuentro más importante para los santafesinos.
En 2011, después de ocho años, Colón y Unión se volvieron a ver las caras, en el Brigadier Estanislao López. El Sabalero, asentado en la máxima división del fútbol nacional, llegaba con más favoritismo que el Tate, recién ascendido. Pero hubo una sorpresa y los de la Avenida López y Planes dieron la nota, entendieron de qué se trataba y se llevaron una victoria que quedará en la historia. Fue 2-0 tras un primer tiempo letal desplegado por los hombre de Frank Darío Kudelka, que sumó crédito por este resultado.
Del otro lado, la derrota nunca pudo olvidarse. Mario Sciacqua sufrió el estigma de la caída y tras el mal comienzo en el actual certamen, pese a las 31 unidades logradas en el Apertura, tuvo que irse. El DT eligió renunciar, aunque la decisión fue impulsada por la dirigencia sabalera, que prefirió cambiar de aire y llegar renovados al choque que hoy robará la atención de la capital santafesina.
El duelo del pasado año dejó otras cosas. Entre ellas la correcta organización –evitando disturbios entre las hinchadas– y, más allá de quien resultara ganador y quien derrotado, fue una gran fiesta, un gran espectáculo que brindaron las dos parcialidades. Estos aspectos son los que no pueden faltar hoy: la conciencia de la disputa debe quedar dentro del campo de juego y que desde afuera, los hinchas sólo deben aportar el colorido y el apoyo para sus elencos.
En cuanto a los antecedentes, se destaca la nombrada victoria unionista en tierras sabaleras. Mientras que jugando en el 15 de Abril, el último partido se remonta a abril de 2003, antes de que Unión pierda la categoría. En esa oportunidad, nadie pudo sacar ventajas y las gargantas quedaron vacías de gol. Para esta nueva edición, que tiene a los equipos con ambiciones y objetivos diferentes, esperemos se infle la red.