Domingo 22 de Diciembre de 2019
Con cinco o más refuerzos sueña Leonardo Madelón poder armar un equipo competitivo que tendrá varios desafíos en el amanecer de 2020.
Indudablemente, como lo expresó el mismo entrenador, la premisa será no descuidar la Superliga y a la par poder pasar a la segunda ronda de la Copa Sudamericana.
La tarea no será sencilla pues enfrente de plantará Atlético Mineiro, aún en procura de confirmar nuevo entrenador pero que está lejos de aquel conjunto protagonista en décadas anteriores.
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Hay algo muy claro que fue marcando el tercer proceso de Madelón en Unión: la posibilidad concretar de conformar una base para plantar la idea que pregona. Eso fue su Adn y le reportó dividendos deportivos como ser protagonista del certamen doméstico y contar con dos clasificaciones consecutivas a la Copa Sudamericana.
Entonces el propio orientador, sin despreciar los 20 puntos, sabe que con lesiones, suspensiones y menor calidad de sus jugadores, los que llegaron a Santa Fe, salvo casos puntuales, no pudieron suplantar a los futbolistas que tomaron otros rumbos.
Cada vez que se abre un mercado de pases vuelven a sonar apellidos con reciente pasado y una huella indeleble en el hincha. El caso más significativo es el de Ignacio Malcorra, quien parecería tener contadas las horas en México.
Pero ya desde la semana anterior, hay un nombre que sonó fuerte y con argumentos: Mauro Pittón. El volante central llegó junto a su hermano a mitad de año a San Lorenzo, pero no logró hacer pie y parecería ser uno de los tantos jugadores negociables que la gestión Tinelli buscará ubicar.
Desde lo sentimental y mucho más en el plano deportivo, si las distancias en los números se ponen en la misma dirección, sería una negociación viable para un puesto donde Madelón pidió reforzarse.
Muy lejos del país, tal vez enterado de este interés por redes sociales, el menor de los Pittón, disfruta junto a su familia de sus vacaciones en Estados Unidos y aprovechó para mirar mucho básquet. Ya en su época del Tate se lo veía seguido por el Ángel Malvicino para presenciar cotejos de Liga Argentina y seguir de cerca a Mauro Cosolito, uno de sus amigos.
Mauro presenció el viernes en el American Airlines Arena, la victoria de Miami sobre New York por 129 a 114. Pero antes de ese duelo se dio un hecho curioso.
El 14 de diciembre fue al Toyota Center, a ver la victoria de Detroit Pistons sobre Houston Rockets por 115 a 107. Allí lució la camiseta 13 de James Harden (en ese cotejo aportó 39 puntos más 7 asistencias), aunque después del cotejo se dio una situación particular.
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El mediocampista se encontró con el armador Ben McLemore, a quien le regaló una camiseta de San Lorenzo y que el propio basquetbolista se encargó de mostrarla en sus redes sociales.
Solo parece ser una cuestión de días, que regrese al país y arme su bolso desde Boedo para venir a un lugar que conoce con pelos y señales, y donde lo esperan siempre con los brazos abiertos.