Martes 13 de Junio de 2023
El partido ante Sarmiento fue sin dudas un click. Ese lunes 15 de mayo, Unión perdió 2-0 como local, dejando una paupérrima imagen. Se vio a un equipo que había jugado, como si ya estuviera descendido. En ningún momento reaccionó ante la adversidad y ese día la gente se fue del estadio con la sensación de que no había manera de revertir la situación.
El equipo estaba último en la tabla de posiciones con nueve puntos y apenas había ganado un partido, de los 15 que había disputado. La realidad es que los argumentos para pensar en una mejora, brillaban por su ausencia. Nada hacía preveer que el Tate en lo inmediato, pudiera cambiar la imagen. Se trataba de un equipo derrumbado en lo mental y por ende en lo futbolístico.
Sin embargo y cuando nadie o casi nadie lo pensaba, Unión resucitó. Le ganó a Central Córdoba 1-0 y cortó una racha de 18 partidos sin ganar como visitante. Para ese partido, Sebastián Méndez hizo cirugía mayor, apostando por los pibes del club. Era una decisión fuerte y muy riesgosa, que le terminó saliendo bien.
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Además, se inclinó por modificar el esquema, que redundó mayor solidez defensiva. Las buenas decisiones adoptadas por el entrenador, se reflejaron en los resultados. Pero más allá de la mejora observada, está claro que el principal argumento por el cual Unión se recuperó, fue la manera en la que salió a encarar los partidos.
Todos entendieron que el equipo nunca más podía jugar como lo hizo ante Sarmiento. Podía ganar, empatar y perder, pero dejando una imagen muy distinta. Siempre se dice que la actitud no se negocia y eso es lo que aplicó el Tate luego de la derrota ante Sarmiento. Desde ese momento se vio a un equipo que iba a correr, a meter y a no dar por perdido ningún balón, antes de disputarlo.
Unión es un equipo con muchas limitaciones y precisamente por ese motivo es que no podía darse el lujo de no correr o meter. Lo podían superar futbolísticamente, pero no sin luchar. Y eso es lo que sucedió, el Tate volvió a ser competitivo, con errores y aciertos, se convirtió en un equipo que da batalla y que no se resigna de antemano.
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Salió a jugar los partidos, como si fueran todas finales. Supo cambiar el chip, para salir de la última posición de la tabla y esperanzarse con que lo que venga sea mejor. Siendo consciente, que no puede bajar la intensidad con la que jugó los últimos cuatro partidos. Incluso ante Newell's dio una muestra de carácter, luego de ir perdiendo el encuentro.
Un mes atrás, hubiese sido imposible que Unión llegara al empate y más ante un rival que en esa cancha se potencia muchísimo. Por otra parte, el Tate terminó el partido, dando una imagen de mayor solidez que el elenco rosarino. Lo terminó minimizando en el final, para sumar un punto que en la previa lo firmaban todos.
Los cuatro partidos sin perder, con tres victorias y un empate, pueden deducir una mejora futbolística, que sin dudas existe. Pero la realidad indica que el origen de esta remontada se vincula al aspecto mental y anímico. Unión recuperó la autoestima y a partir de allí encadenó esta racha positiva que le permitió salir de una posición muy incómoda.
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Lejos está de descorchar champagne, pero habrá que decir, que jugando de la manera en que lo viene haciendo, es un equipo que va a dar pelea y que sus perspectivas a futuro mejoraron. El fútbol es muy dinámico y cambiante, por lo cual, Unión no está excento de volver a caer en una racha negativa, pero da la sensación que aprendió la lección.
De acá en adelante, podrá ganar, empatar o perder, pero seguramente, lo hará mostrando una postura diferente a lo que fue aquella derrota ante Sarmiento. Queda mucho camino por recorrer, pero al menos, en este presente, fueron muy importantes las decisiones que tomó el cuerpo técnico que conduce el Gallego Méndez.
El cambio de esquema, pasando a jugar con línea de cinco y la inclusión de los más jóvenes (Nicolás Paz, Jerónimo Domina y Joaquín Mosqueira) fueron grandes aciertos. Como así también la nueva posición en la que juegan Federico Vera y Kevin Zenón, más liberados para pasar al ataque y soprender. Unión ganó en confianza y eso se nota, el DT movió piezas, pero fundamentalmente permitió que cada uno de sus jugadores vuelvan creer en sí mismo.