Leonardo Madelón tiene reservado el lugar más importante en la historia deportiva de Unión. Si bien el equipo que fue subcampeón en 1979 quedará en el recuerdo, su gol en la final ante Colón de 1989 pasó a la eternidad para regocijo de todos los fanáticos tatengues.

Su regreso a Unión para encarar su tercera etapa como entrenador fue mirada de costado por muchos, ya que abortó su segundo ciclo aduciendo incompatibilidad de objetivos entre lo que pretendía y lo que la dirigencia estaba dispuesta a afrontar.

Su primera etapa, cuando arrancó su carrera como entrenador, seguramente no será recordada por muchos, ya que estaba haciendo sus primeros pasos y fue cesanteado al terminar el Torneo Apertura 2001. A dicho torneo le quedó pendiente el Clásico, que se disputó antes de arrancar el Clausura 2002 y que fue dirigido por Carlos Timoteo Griguol.

En tanto, regresó para dirigir al equipo en la Primera "B" Nacional, luego de pasos poco felices por San Lorenzo de Almagro y Quilmes. Luis Spahn se fijó en un ídolo del club, quien rápidamente le pudo inculcar una idea de juego a su equipo, que se quedó con el ascenso en el Torneo 2014, convirtiéndose en el mejor equipo de la categoría.

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De su mano llegaron muy buenas campañas en cuanto a cosechas de puntos, triunfos recordados en los clásicos como el 3-0 en el Brigadier López con los goles de Emanuel Britez, Franco Soldano e Ignacio Malcorra, o el 1-0 en el 15 de Abril con el tanto de Lucas Gamba.

Pero al equipo siempre le faltó dar el salto, lo que tanto reclamaba el hincha y lo que se le negó a lo largo de toda la historia: la clasificación a un torneo internacional.

En su tercera etapa en el club la encaró con la firme misión de estabilizar el equipo en la máxima categoría del fútbol argentino. Tuvo muchos inconvenientes para formar el plantel, ya que Leonardo Sánchez sufría una dura lesión y Rodrigo Erramuspe decidió marcharse a Colombia luego de completar gran parte de la pretemporada en el Tate.

Los dirigentes hicieron el esfuerzo por contratar a jugadores que llegaron con ciertos pergaminos, aunque generaban muchas dudas como Jonathan Bottinelli, Claudio Aquino, Yeimar Gómez Andrade o Franco Fragapane. Además, se consiguió sumar a Diego Zabala, Damián Martínez y Julián Vitale, en lo que representaban refuerzos de una determinada jerarquía debido a los lugares desde donde procedían.

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La primera puesta en escena fue un triunfo resonante frente al poderoso Lanús por 2-1 por Copa Argentina. El éxito se valoró doblemente ya que fue ante un rival que luego llegaría hasta la final de la Libertadores (perdió frente a Gremio).

A ese gran arranque lo pudo trasladar a la Superliga, donde comenzó a obtener buenos resultados, al punto tal de terminar la primera parte en el tercer lugar (puestos de Libertadores). Llegó al final de la temporada obligado a sumar más puntos para poder obtener un puesto en Sudamericana y el equipo mostró lo mejor de su repertorio para cumplir el objetivo, que no fue el planteado al inicio del campeonato pero que sí se había trazado una vez que comenzaron a llegar los buenos resultados.

Una vez más Madelón se pone bien alto en la historia de Unión, como en 1989 vuelve a inscribir su nombre en la historia grande del club. Ya no solo será recordado por el ascenso en las recordadas finales ante Colón, sino que por siempre tendrá el privilegio y el honor de haber sido el técnico que llevó al Tate a jugar el primer torneo internacional.