Si en algo coincide el ambiente del fútbol, es precisamente en que Leonardo Madelón le permitió a Unión tener una identidad de juego y ser reconocido como un equipo muy competitivo pero que además sabe a qué jugar. Independientemente del resultado, el Tate es confiable y sus jugadores conocen a la perfección lo que deben hacer dentro del campo de juego.

Unión no tiene misterios, los 11 titulares salvo imponderables se recitan de memoria y los mecanismos están muy aceitados. Los dos marcadores centrales (Gómez Andrade y Bottinelli) se complementan muy bien, al igual que el tándem de los volantes centrales (Acevedo y Pittón).

Se transforma en un equipo corto entre sus líneas que comprime mediante la intensidad que le imprime a los rivales. Y algo de eso ocurrió en el primer tiempo del Clásico, cuando salió a presionar bien arriba a Colón adelantando a los mediocampistas centrales.

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Está claro que le falta arriba y que la ausencia de Lucas Gamba aún no la pudo suplir más allá de la buena voluntad y el sacrificio de Troyansky. Le falta en los metros finales, pero hasta tres cuartos de cancha es un equipo muy prolijo y bien trabajado.

El mensaje que baja el DT genera empatía en los jugadores, existe un convencimiento respecto a lo que deben implementar en la cancha y por ello la idea y la actitud no se negocian. No es casualidad que Unión apenas haya perdido un partido de los últimos nueve y que haya sido en la Bombonera ante Boca.

Y no es casualidad que en dos encuentros de la Superliga arrancó perdiendo y los empató (San Martín de Tucumán y San Lorenzo). Dando una muestra de carácter y de ser un equipo que está bien plantado. Obvio que tiene cosas por mejorar, sobre todo de mitad de cancha hacia adelante.

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Lejos está del ideal, pero es para destacar que dentro de un plantel sin tanto recambio, Madelón encontró la fórmula para que Unión sea competitivo y sume puntos, como así también por primera vez en su historia clasificar a una Copa internacional.

Sin sobrarle nada, este equipo se metió en el hincha de Unión como hace tiempo no sucedía. No es casualidad que hace 15 partidos y más de un año que no pierde como local y que si bien como visitante no logra los mismos resultados, su postura no se modifica.

Por todo lo mencionado, está claro que Unión y Madelón transitan el camino correcto con más aciertos que errores, desde la asunción del técnico hace un año el Tate se convirtió en un rival respetable para todos y los hechos están a la vista.