Lunes 14 de Noviembre de 2022
Cuando el miércoles 28 de septiembre Marcelo Saralegui se hizo cargo del plantel de Colón, muy pocos (por ser generoso), pensaban en que el uruguayo seguiría al frente del equipo en el 2023. Y es que cuando José Vignatti lo llamó para reemplazar a Adrián Marini, la consigna fue muy clara: iba a dirigir los seis partidos que faltaban para finalizar el Torneo y luego la dirigencia buscaría un entrenador.
Incluso estaba la chance de que ni siquiera pudiera completar esos seis partidos. Porque el panorama era desolador, Colón venía de ser goleado como local ante Argentinos por 4-0 y sumaba cinco derrotas en sus últimos seis partidos. Y encima, días antes el plantel había sido apretado por la barra, lo que profundizaba aún más la crisis.
Por lo cual, el desafío que tenía por delante Saralegui no era nada sencillo. Aún así tenía más para ganar que perder, ya que la lógica hubiese sido que le vaya mal, en función del contexto mencionado. Sin embargo, su presencia cayó muy bien dentro del plantel y la química con los jugadores fue inmediata. Al punto tal que Colón pasó en cuatro días de jugar su peor partido a mostrar su mejor versión ganándole a Estudiantes.
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El equipo hilvanó por primera vez en el certamen tres victorias consecutivas mostrando varios aspectos a destacar. Luego llegaron dos derrotas previsibles, aunque de ellas de manera inmerecida como ante Defensa y Justicia. Y el empate como visitante ante Central para darle un cierre a la competencia. El balance en términos matemáticos era bueno.
Pero aún así, Vignatti fue a buscar a Ricardo Zielinski, el plan A para el presidente sabalero siempre fue el Ruso, por eso Saralegui debió esperar la negativa del exEstudiantes para acordar su continuidad en Colón. Sabía de antemano, que corría de atrás, pese a su buen desempeño. Y es por eso que ahora buscará hacer su camino.
Es consciente Saralegui, que de ahora en más las responsabilidades serán más grandes. Porque será quien arme el plantel, lleve adelante la pretemporada y no ya como interino, sino como el técnico oficial de Colón. La etapa de prueba ya pasó y lo que viene será más exigente, mucho más después del muy mal año que tuvo el club en materia deportiva.
La dirigencia rojinegra cruzará los dedos para que la apuesta se convierta en realidad. Y que Saralegui que llegó a Colón con escasos antecentes como entrenador, pueda comenzar a forjar su carrera en el banco sabalero. La decisión de su continuidad pareció estar más atada a una necesidad que a una convicción, no obstante el DT está ante su gran oportunidad y sin dudas que buscará aprovecharla.