El mérito de Colón de cambiar para que nada cambie
En los seis partidos que lleva jugados Colón, Eduardo Domínguez nunca repitió la formación. Pese a esos cambios, el equipo jamás perdió la identidad

Lunes 16 de Agosto de 2021

Nadie discute y todos reconocen que el Colón campeón del fútbol argentino logró una identidad. Y eso implica que lo colectivo está por encima de las individualidades. Y un ejemplo bien concreto es que el equipo logró disimular y muy bien la falta de su goleador y figura como lo fue Luis Miguel Rodríguez.

La baja del Pulga podía significar un cimbronazo. Sin embargo, Eduardo Domínguez supo sobrellevar esa situación, cambiando la manera de jugar y compensando la ausencia de su jugador más desequilibrante. Para ello, conformó una estructura más armónica, de mayor fluidez y de muchas asociaciones entre los volantes.

Dejó de jugar de manera más directa, para elaborar más. Hoy Colón es un equipo que juega mejor a la pelota si se lo compara con el del torneo anterior. Quizás tenga menos contundencia y eficacia y en ese aspecto no se puede soslayar la ausencia del Pulga.

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Pero además, el mayor mérito que consiguió el técnico es que aún cambiando de protagonistas, el funcionamiento no se resiente. De hecho, en estas seis fechas que se llevan jugadas, Domínguez nunca repitió la formación de un partido al otro, pero eso no fue obstáculo para que el equipo siga siendo protagonista.

Colón fue modificando nombres por distintas circunstancias (lesiones, suspensiones, cambios tácticos) pero su sistema de juego asoma inalterable. Y es por eso que el equipo se ganó el respeto del fútbol argentino. Como así también de los rivales que ahora lo respetan mucho más.

Está claro que a Colón le juega distinto a lo que sucedía un tiempo atrás. Muchos le ceden la pelota y lo esperan, asumiendo cierta inferioridad. Y eso se lo fue ganando el equipo partido tras partido. Justamente por la forma en que alcanzó una identidad.

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Luego de la victoria ante River, el equipo tuvo tres cambios para recibir a Lanús: Bruno Bianchi x Piovi, Rafael Delgado x Nahuel Gallardo y Nicolás Leguizamón x Alexis Castro. A la fecha siguiente, para visitar a Huracán, nuevamente implementó tres modificaciones.

Retornó Gonzalo Piovi x Bianchi, Castro en lugar de Rodrigo Aliendro y Wilson Morelo suplantó a Leguizamón. Para jugar ante Godoy Cruz, Aliendro ingresó por Yeiler Góez. Para el choque ante Vélez, Cristian Ferreira suplantó a Morelo y para jugar ante Gimnasia, Gallardo jugó en lugar de Delgado.

Pese a esos cambios de un partido a otro, Colón tuvo en cancha la misma postura. Y encima muchos de los que ingresaron en los segundos tiempos fueron solución. Como por ejemplo Eric Meza para definir el partido ante Gimnasia con un golazo y Ferreira frente Godoy Cruz con el gol de tiro libre.

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La sensación es que si bien hay titulares definidos, los que ingresan desde el banco no desentonan para nada. Y allí radica la tranquilidad del técnico, cuando por obligación debe meter mano en el equipo y el funcionamiento no se ve afectado. En definitiva, es cambiar para que nada cambie.

Colón viene de salir campeón y seis fechas después el equipo sigue siendo protagonista y está 2º en el torneo un punto por debajo del líder que es Independiente. Y alcanzó un funcionamiento colectivo que sobrelleva las adversidades que puedan ir sucediendo.

Por momentos el equipo juega de memoria, aún con altibajos y cuando quizás no esté del todo preciso. Pero el sistema está aceitado, todos entienden su rol dentro de la cancha, los que juegan y los que están en el banco. Y por eso, cuando el DT cambia, en Colón nada cambia y todo sigue igual.