Lunes 21 de Marzo de 2022
En el tramo final del Clásico Santafesino, cuando Colón buscaba por todos los medios quedarse con la victoria pero no podía ante la gran tarde/noche del arquero Santiago Mele, Julio Falcioni llamó a Facundo Farías para reemplazar a Luis Rodríguez, de flojo rendimiento ante Unión. Sin embargo, el Pulga hizo seña de no querer salir, reeditando lo que ocurrió en la década del 90 con Ariel Ortega y Ramón Díaz en River.
A los pocos minutos, cuando Falcioni había frenado el cambio, cuando la pelota se detuvo y vio el cartel, Pulga Rodríguez comenzó la retirada del estadio sacándose el brazalete de capitán, pero rápidamente detuvo la marcha como consecuencia que el que abandonó el campo de juego para el ingreso de Facundo Farías fue Christian Bernardi.
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Esto trajo al recuerdo lo sucedido en un partido de River, en la década del 90, cuando Ramón Díaz en una ocasión quiso sacar en el primer tiempo a Ariel Ortega ya que su equipo se había quedado con 10 jugadores y necesitaba meter un defensor. El jujeño se negó a salir, contando con el aval de Enzo Francescoli en el campo de juego, con lo cual el Pelado decidió que sea otro el jugador que abandone el campo de juego.
La escena, similar a la que protagonizaron Pulga Rodríguez y Falcioni en Colón, ocurrió en un tremendo clásico contra Racing en el Monumental, por el Apertura 1996, torneo que luego ganaría River. El dueño de casa ganaba 1-0 (asistencia de Ortega a Francescoli) cuando Bonano vio la roja por último recurso, antes del final del PT, al cortar un mano a mano con el brazo afuera del área.
Al toque ingresó Burgos en reemplazo del arquero, pero el problema apareció cuando Ramón indicó quién tenía que salir: Ortega. El Burrito no quería saber nada y cruzó gestos con Díaz, quien a los gritos le pedía dejar la cancha desde el banco. Al lado suyo, un joven Gallardo miraba atónito y el Pichi Escudero no podía contener la risa.
Los jugadores de River tuvieron una pequeña reunión dentro del campo y al final el que salió fue el Monserrat. ¿Lesionado? "Me parece que el Diablo no venía bien en la semana y por eso también decidimos sacarlo a él", gambeteó Ramón Díaz tiempo después, en una nota con TyC Sports.
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De cualquier manera, Ortega no sólo permaneció en cancha, sino que al minuto del complemento clavó un tremendo golazo, casi sin ángulo y de emboquillada por sobre el arquero de la Academia, Nacho González. Y mientras el Burrito festejaba, la cámara enfocó a Ramón, en un clarito: "¡Qué hijo de p... !". Al final River lo ganó 4 a 3 con un hombre menos y la anécdota quedó para la historia.
En el Clásico Santafesino, luego de esa acción, Pulga Rodríguez también tuvo la posibilidad de marcar a través de un tiro de esquina que se metía olímpico y fue muy bien resuelto por el uruguayo Mele. Luego, no tuvo peso en el juego, al igual que en gran parte del partido frente a Unión.
No es la primera vez que Pulga Rodríguez tiene este tipo de gestos, ya que cuando Falcioni decidió reemplazarlo, en el empate de Colón ante Lanús, mostró todo su enojo pateando los carteles que estaban detrás del arco de Leonardo Burián. Luego del partido, el Emperador se refirió al episodio ocurrido en el Clásico Santafesino pero le bajó revoluciones.