Un informe de la UCA analizó los cambios de los últimos 15 años en la estructura laboral en Argentina. El autoempleo y la informalidad laboral
11:33 hs - Jueves 09 de Julio de 2026
En los últimos años, la movilidad ocupacional en Argentina se volvió descendente. Cambiar de situación laboral ya no es un camino de integración o mejora sino una estrategia defensiva asociada a mayor precarización y peor ingreso. Así lo subraya el documento “Deterioro y resquebrajamiento de la estructura social del trabajo en la Argentina (2010-2025)”
El informe que fue presentado por Ramiro Robles, Alejo Giannecchini y Valentina Ledda, investigadores del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (Odsa-UCA), analiza las transformaciones del mercado laboral durante los últimos quince años, en un contexto que define como de “estancamiento económico, volatilidad macro, heterogeneidad productiva y fragmentación institucional”. Un proceso que se reflejó menos en un aumento de la desocupación, que en un cambio en la dinámica “regresiva” de absorción de la fuerza de trabajo, con más participación y empleo pero “con mayor peso de inserciones microinformales, precarias y de bajos ingresos”.
La microinformalidad laboral
A partir de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares y del análisis de trayectorias laborales, el estudio identifica una estructura ocupacional cada vez más fragmentada, marcada por la persistencia del sector microinformal como “espacio de refugio ante la insuficiente generación de empleos formales, protegidos y mejor remunerados”. Pero el deterioro también se observa en la precarización dentro del sector formal privado y en otras posiciones de la estructura ocupacional.
Según el documento, la alternancia entre dos motores de crecimiento; el de ramas intensivas en empleo pero baja productividad media, y el de las ramas dinámicas de alta rentabilidad pero bajo impacto directo sobre la demanda de fuerza de trabajo; aceleró la tendencia hacia el deterioro. En paralelo, se debilitaron mecanismos de protección y negociación colectiva, profundizando las diferencias entre trabajadores, incluso dentro del grupo con empleo.
Así, entre el tercer trimestre de 2010 y el mismo período de 2025, la economía argentina mostró activación laboral con alto nivel de empleo y baja desocupación pero con un sesgo hacia los sectores de baja productividad. El porcentaje de ocupados en el sector formal privado bajó de 36,6% a 35%. Y dentro de este segmento, los no asalariados subieron 0,3 puntos (3,4% a 3,7%) pero los asalariados bajaron 1,9, de 33,2% a 31,3%. El peso del sector público bajó de 17% a 16,7%, con una reducción de la proporción de asalariados estatales, de 16,6% a 16,1%, y una suba los beneficiarios de planes de empleo, de 0,4% a 0,6%.
En el mismo lapso, el sector microinformal subió de 46,4% a 48,3%. La porción de de ese universo que reviste como no asalariados subió de 28,2% a 31,7% (+3,5), mientras que la de asalariados bajó 1,6 punto, de 18,2% a 16,6%.
La aceleración
Entre 2023 y 2025, el pasaje hacia el autoempleo informal se aceleró. Por un lado, disminuyeron las chances de acceder desde la desocupación a puestos asalariados formales o públicos. Pero también aumentaron los movimientos desde estos empleos más protegidos hacia actividades informales por cuenta propia.
Esto marca una diferencia con el inicio del período analizado. Entre 2011 y 2013, 24,1% de los desocupados pasó al sector informal y un porcentaje similar se insertó como asalariado informal privado o público. Pero en los últimos tres años, 29,5% migró a la informalidad y solo 19,6% a la formalidad pública o privada. En el primer trienio analizado, 4,8% de los asalariados formales se trasladó al autoempleo informal. En el segundo, 6,2%.
Los investigadores ven que estos números expresan “más obstáculos para acceder a empleos productivos y más protagonismo de las estrategias del empleo autogenerado”. En el contexto reciente, la movilidad laboral “parece responder a la necesidad de seguir trabajando, más que a oportunidades de acceder a empleos de mejor calidad”, aseguraron. Al mismo tiempo, aumentan las chances de exposición al empleo precario y a los bajos ingresos.
La desarticulación
El documento exhibe que el resquebrajamiento de la estructura social del trabajo no se reduce a la expansión del sector microinformal ni al aumento de la precariedad tomada aisladamente. Se trata de un proceso de desarticulación entre estructura productiva, instituciones laborales y trayectorias ocupacionales.
Entre 2010 y 2015, la industria manufacturera aportaba 25,4% del crecimiento económico, el comercio 20% y el transporte 11,9%. En cambio, entre 2023 y 2025 el liderazgo pasó a las actividades primarias (39,6%), las finanzas (35,1%) y la minería y explotación de canteras (24,6%), sectores con un efecto mucho más limitado sobre la creación de empleo directo.