Entre el aporte corporativo y el financiamiento público, el acuerdo de internet escolar implica un esquema de USD 21,8 millones que genera debate
20:39 hs - Jueves 03 de Septiembre de 2026
El convenio entre el Gobierno nacional y Starlink para llevar internet satelital a 6.000 escuelas rurales combina una importante contribución privada con un elevado compromiso presupuestario estatal. Presentado bajo la figura de una "donación con cargo", el proyecto involucra un monto global de USD 21,87 millones.
Mientras la empresa de Elon Musk aporta USD 9,97 millones en equipamiento y dos años de servicio bonificado, el Estado argentino destinará USD 11,89 millones a través del Fondo del Servicio Universal (Enacom) para financiar la logística, la instalación en territorio y el mantenimiento técnico de la red.
El proyecto millonario para llevar internet a las escuelas
El proyecto para conectar a 6.000 escuelas rurales en Argentina a través de Starlink se estructuró bajo un esquema de financiamiento compartido que asciende a un total de USD 21,876 millones.
El aporte de Starlink, "la donación"
La contribución de la empresa está valuada en USD 9,978 millones (con IVA incluido)
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Equipos: USD 2,778 millones en concepto de los 6.000 kits de antenas satelitales, sus accesorios y la logística de envío.
Servicio de conectividad: USD 7,2 millones para bonificar los primeros 24 meses del servicio de internet satelital corporativo.
Aporte del Estado nacional, lo que paga Argentina
El Estado no adquiere las antenas por compra directa –ya que vienen bonificadas en el paquete corporativo de Starlink–, pero asume los costos operativos del despliegue y la continuidad.
A través del Fondo del Servicio Universal (administrado por Enacom), la Argentina financia un total de USD 11,898 millones
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Instalación y despliegue: logística y montaje técnico de los 6.000 kits en los establecimientos.
Gestión, monitoreo y soporte: asistencia técnica y resolución de incidencias en campo.
Mantenimiento del servicio: cobertura del abono a partir del tercer año (mes 25.º en adelante), momento en que el costo del abono pasa a ser asumido por la jurisdicción o el Estado.
El convenio se firmó mediante la figura legal de una "donación con cargo", donde la empresa privada aporta los equipos y los primeros dos años de abono, mientras que el Estado financia la infraestructura técnica de instalación y el mantenimiento posterior del servicio.
La figura de la donación con cargo se trata de una institución jurídica tradicional del derecho civil. Existe en el Código Civil argentino desde el siglo XIX (redactado por Dalmacio Vélez Sársfield) y se mantiene vigente en el actual Código Civil y Comercial de la Nación (Artículos 1562 y 1563).
Concepto legal
Un "cargo" o "modo" es una obligación accesoria que el donante impone al donatario (quien recibe el bien). La donación deja de ser una entrega 100% incondicional y gratuita, ya que queda sujeta al cumplimiento de esa prestación.
Casos habituales de uso
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Ámbito privado: donar un inmueble con el cargo de que el beneficiario construya allí una escuela, un centro asistencial o mantenga a una persona determinada.
Ámbito público y corporativo: empresas o particulares donan terrenos, fondos o tecnología al Estado o a ONG bajo la condición de que se destinen a un fin público concreto (por ejemplo, "equipar escuelas rurales") y dentro de un marco operativo acordado.
Utilidad para este caso específico
Aunque no fue inventada para este fin, la figura se adaptó de forma estratégica a la negociación:
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Garantía de cumplimiento: si el Estado no ejecuta el cargo (la instalación y el soporte de los 6.000 kits), la empresa retiene la facultad legal de revocar la donación.
Cuestión presupuestaria: le permite al Estado recibir la gratuidad del equipamiento sin tener que pasar por una licitación pública tradicional de compra directa de equipos, justificando únicamente el gasto en la logística y el despliegue técnico del "cargo".
Esa es la cifra formal que establece el convenio firmado entre la Nación (a través de Enacom) y Starlink Argentina, pero la meta de las 6.000 escuelas presenta importantes matices y desafíos operativos:
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Es un cupo máximo prefijado: el acuerdo no parte de un listado cerrado de 6.000 escuelas con el botón listo para instalar, sino de una meta techo de 6.000 kits que la empresa pone a disposición bajo este esquema.
Georreferenciación en curso: la identificación y relevamiento físico de cada establecimiento lo realiza la Secretaría de Educación (del Ministerio de Capital Humano) junto con las administraciones provinciales y municipios. En Argentina hay poco más de 10.000 escuelas rurales en total, pero no todas carecen de conectividad o reúnen las condiciones técnicas mínimas.
El cuello de botella de la infraestructura básica: un porcentaje significativo de las escuelas rurales más aisladas no cuenta con energía eléctrica continua (dependen de generadores diésel o paneles solares con baterías limitadas). Para que la antena Starlink funcione, la provincia o el municipio debe resolver primero la provisión de energía y la red de distribución interna (wifi o cableado dentro del aula).
Plazos de implementación: el plan del Gobierno contempla ejecutar el despliegue de manera gradual, buscando completar la instalación de la mayor parte de esas 6.000 antenas entre la segunda mitad de 2026 y el transcurso de 2027.
Por lo tanto, los 6.000 kits están comprometidos en el papel, pero la cantidad efectiva de escuelas que terminen conectadas dependerá del ritmo y la capacidad del Estado nacional y los gobiernos provinciales para concretar la logística y la infraestructura eléctrica requerida en cada punto.