Agroquímicos: tampones y algodones contienen glifosato
Un estudio expuso cómo ese producto que se usa en los cultivos de algodón llega a insumos médicos o íntimos. Arturo Serrano, médico santafesino, fijó postura y dijo haber atendido un caso de intoxicación por agroquímicos la semana pasada
Lunes 26 de Octubre de 2015
Un estudio realizado por el Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental (Emisa), de la Universidad Nacional de La Plata, detectó que el ciento por ciento de los algodones y gasas estériles contienen glifosato o su derivado Ampa. Los investigadores hallaron presencia del herbicida también en hisopos y en productos de higiene femenina, como toallitas y tampones.LEER MÁS:
Medardo Ávila Vázquez, referente de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, destacó que las conclusiones del estudio se presentaron en el cierre del 3º Congreso Nacional de Pueblos Fumigados. En contacto con una radio rosarina dijo que “se encontró que todas las gasas de algodón daban positivo cuando tendrían que haber dado negativo” y describió: “Se buscó en tres farmacias distintas, diferentes marcas y productos elaborados con fibra de algodón, y nos encontramos con esta situación que es preocupante, pero que era algo que iba a pasar”. El médico advirtió que hoy “el ciento por ciento del algodón que se está cultivando en la Argentina es algodón de semilla de Monsanto, que es resistente al glifosato y recibe bastantes aplicaciones de ese producto cuando el capullo del algodón ya está abierto, expuesto al ambiente”, y que “a ese capullo se lo cosecha y con esa fibra hacemos las gasas que usamos en los hospitales”. “Realmente nos preocupa mucho porque estamos usando ese algodón en carne viva, en heridas, cirugías o en terapia intensiva”, destacó el médico, para quien de esta forma “estamos poniendo algo que les puede generar un daño y sabemos que va a ser muy complicado en la Argentina poder rápidamente fabricar insumos con algodón libre de glifosato, porque acá no lo hay”. En marzo de este año, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (Iarc), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), agregó a cinco pesticidas como cancerígenos “posibles” o “probables”, entre ellos al glifosato. Mientras tanto, para el reconocido médico rural Arturo Serrano, “este estudio no hace más que confirmar los supuestos e hipótesis de una manera académica, y –remarcó– absolutamente contundente en sus resultados, de la cantidad de biocidas (agroquímicos) que nos está envenenando a todos los habitantes del planeta”. “Obviamente –y como muestra este estudio– los ciudadanos rurales somos los más expuestos pero también afecta directa o indirectamente a quienes viven en las urbes a través del algodón gasas, cotonetes, tampones; y con las frutas, verduras hortalizas, etcétera”, consideró en diálogo con Diario UNO. —¿Qué riesgos a la salud supone que se utilice este algodón para curaciones, en la elaboración de gasas y demás? —Si bien las concentraciones son pequeñas, depende del huésped. Esto es: en cada persona impregnada por agroquímicos, el producto va a alterar, a través del estrés oxidativo, la cadena de su ADN; y dependerá de la resiliencia del sistema inmunitario del paciente que haga una complicación –o enfermedad– o no. —Hace tiempo el glifosato –y otros herbicidas– fueron reclasificados por la OMS como probables o posiblemente cancerígenos. ¿Qué opinión le merece esto? —Que la historia nos pasa por delante. Siempre se vinculó el plomo al saturnismo (enfermedad crónica producida por la intoxicación ocasionada por las sales de plomo), pero también hace unos pocos años que la OMS lo inculpó como causante necesario. Pasó lo mismo con la gripe aviar: no tienen escrúpulos en psicotizar a toda la población en desmedro de ganancias obscenas y exorbitantes de los laboratorios. “Lamentablemente –completó Serrano con vehemencia–, la OMS está viciada de funcionarios corruptos con conflictos de intereses. No se puede creer que deban pasar más de 20 años –con infinidades de pruebas en el medio– y que se tome todo ese tiempo de demora para tomar una decisión. Hasta que lo reclasifiquen en cada país, pasará mucho tiempo. Les recuerdo que en Argentina sigue siendo considerado como de banda verde”. En la provincia Arturo Serrano trabaja desde hace décadas en zonas rurales y tiene una opinión formada sobre el impacto de los agroquímicos en la salud humana, sobre la base de su experiencia cotidiana. Particularmente, dos años atrás, publicó un documento en el que alertaba sobre la cantidad de casos de cáncer que, según él, se registraban en Santo Domingo, a 70 kilómetros de Santa Fe capital. Fue en la revista Actas Médicas Santafesinas, del Colegio de Médicos de Santa Fe de la Primera Circunscripción. Hablaba allí sobre el “aumento de pacientes fallecidos en los últimos 20 años”. Diario UNO, . Ahora, sigue sosteniendo posturas similares en relación al vínculo entre pesticidas y salud humana. Y lo ilustra con un caso que recientemente dice haber atendido, al tiempo que cuestiona con dureza la ley de fitosanitarios que tuvo recientemente media sanción en la Cámara de Diputados en Santa Fe. Exposición Consultado sobre las modificaciones a esta norma, sin vueltas, dijo: “Es otra aberración. Vivimos en un país en donde aun si la ley es terminante y taxativa en sus términos, absolutamente explícitos, se busca la quinta pata para hacer trampa. Teníamos 800 metros de distancia a los poblados para fumigaciones con productos de banda verde, y eso no se cumple”, relató. Y destacó que hace poco tiempo se registró el caso de una mujer que tuvo que ser atendida por un cuadro de distrés respiratorio. Mariano Ruiz Clausen / mruiz@uno.com.ar