Cuanto menos dormís, más comés
Enterate cómo influyen los trastornos del sueño sobre la alimentación.
Viernes 26 de Junio de 2015
Las personas que están sufriendo algún trastorno del sueño deben prestar mayor atención a la calidad y la cantidad de alimentos que consumen, según un nuevo estudio.Un nuevo estudio publicado hoy revela que los trastornos del sueño pueden ser un factor que contribuya a la ingesta excesiva de alimentos, lo cual lleva en a un daño crónico y a largo plazo de la salud tanto en adultos como en niños.
El trabajo, publicado en "Journal of Health Psychology" (JHP), explora cómo una mala noche de sueño –algo que afecta a millones de personas en el mundo- puede influir sobre los hábitos y comportamientos alimenticios.Si bien es sabido que dormir mal afecta nuestra habilidad para desarrollar tareas diarias, menos conocido es el hecho de que los trastornos del sueño pueden influir tanto en la elección de los alimentos como en su ingesta."La ingesta de alimentos está implicada en muchas afecciones crónicas, incluyendo la obesidad, la diabetes y la enfermedad cardiovascular, y la dieta es generalmente parte del tratamiento para prevenir la aparición de estas patologías", comentaron los investigadores y autores del estudio Alyssa Lundhal y Timothy D. Nelson de la Universidad de Nebraska, en Estados Unidos.Sin embargo, "entender los mecanismos vinculados con los patrones de trastorno del sueño y el aumento de ingesta de comida es importante tanto para la prevención como para desarrollar tratamientos de estas enfermedades crónicas", añadieron. Factores que influyen La ingesta de alimentos está sujeta a factores biológicos, emocionales, cognitivos y ambientales. Si bien es importante considerar la dieta en el tratamiento de trastornos de la salud crónicos asociados con la alimentación, una mirada más detallada es necesaria para determinar cómo influye el sueño sobre estos factores.Los autores del nuevo estudio argumentan que estos mecanismos están fuertemente alterados e influenciados por los patrones del sueño. De hecho, luego de una mala noche de sueño, la hormona que controla el apetito se ve afectada, el estrés emocional aumenta, se desea consumir más cantidad de alimentos para compensar la falta de energía y aumenta la impulsividad, todos factores que afectan la cantidad de comida que uno ingiere durante un día.Por estos motivos, los investigadores concluyen que "los psicólogos deben tener presente la relación entre el sueño y la alimentación, y el sueño debe ser considerado activamente en los esfuerzos para modificar el comportamiento alimentario"."La investigación que llevaron adelante Lundhal y Nelson tiene implicancias importantes en el tratamiento de diversas enfermedades que habitualmente son tratadas con intervenciones dietarias y grafica la necesidad de investigaciones que examinen de manera empírica los mecanismos que subyacen a la ingesta de comida.Además, es importante que las personas tengan en cuenta estos hallazgos para que en caso de sufrir algún trastorno del sueño presten mayor atención a la calidad y la cantidad de alimentos que están consumiendo", concluyó el doctor David Marks, editor del JHP.