Es una casa prefabricada que llegó en un contenedor y se ensambló en una hora, sobre un terreno que los dueños tenían en Santa Fe
13:02 hs - Jueves 25 de Junio de 2026
Ante la necesidad de un techo propio tras el fin de su contrato de alquiler, una familia de la ciudad de Santa Fe tomó una decisión poco convencional: importó una casa prefabricada desde China. Leticia Leites, contó los detalles del proceso y explicó los motivos económicos y logísticos que la llevaron a adquirir una vivienda por internet.
La odisea comenzó a mediados del año pasado cuando los dueños de la vivienda que alquilaban les informaron que debían desocuparla en seis meses porque iba a ser vendida. Frente a los altos costos del mercado inmobiliario y la escasez de propiedades amplias para toda la familia, comenzaron a buscar alternativas con una ventaja: tenían un terreno propio. Construir de forma tradicional quedó descartado por los tiempos que requería, por lo que empezaron a investigar opciones modulares en el mercado local y en el exterior.
Fue así que la familia dio con empresas asiáticas que ofrecían este tipo de estructuras a un valor muy inferior al nacional. Según detalló Leticia, construir de forma tradicional en Argentina rondaba los 1.400 dólares por metro cuadrado, y las casas modulares locales costaban entre 1.000 y 1.200 dólares. En cambio, la vivienda china costó 700 dólares el metro cuadrado. Esta tarifa final incluyó la propiedad instalada, los trámites aduaneros, el viaje en barco y el uso de grúas. En total, invirtieron cerca de 50.000 dólares por una propiedad de 72 metros cuadrados con tres habitaciones y un baño.
Importación y armado de la casa
La operatoria no estuvo exenta de temores. “La desconfianza estaba obviamente, porque no es lo mismo comprar una campera que literalmente una casa”, reconoció la dueña. Para evitar inconvenientes con las estrictas normativas de comercio exterior, optaron por contratar a un importador santafesino que gestionó los trámites, ya que las regulaciones exigen, entre otras cosas, analizar los metales de la construcción antes de autorizar su ingreso.
Luego de dos meses de viaje en barco, el módulo arribó al terreno. Como el predio ya estaba cercado, no pudieron utilizar maquinarias pesadas para la instalación final. "No quedó otra que llamar a mis familiares, amigos, hermanos, tíos y todo, y la abrimos entre unas 15 personas", relató Leticia. Con la ayuda de una estructura especial aportada por un amigo, desplegaron las paredes y los techos manualmente. "Se abre en una hora y es una locura también ver ese proceso", aseguró.
La vivienda está construida en acero y revestida en su interior con fibra de bambú. Trae conexiones eléctricas y desagües listos para acoplar a la red general, además de un baño amueblado y el mobiliario base de la cocina, elementos que la empresa permite personalizar mediante actualizaciones de calidad. Al tratarse de un bien mueble, no se puede escriturar como un inmueble tradicional, pero sí permite ser asegurada y si la familia lo deseara, podría ser trasladada a otra provincia. Según indicaron los fabricantes, tiene una durabilidad estimada de 30 años.
Ya instalados desde hace dos meses, la familia disfruta de su nuevo hogar mientras termina de ajustar pequeños detalles estéticos de embellecimiento, como la colocación de zócalos y pintura. La casa, que alteró la rutina del barrio el día que llegó, hoy es el refugio definitivo de esta familia santafesina. “Realmente ahora sí la estoy disfrutando y estamos contentos y calentitos. Sentir eso que es la felicidad de cuando llegó este mes y no pagar el alquiler fue creo que lo mejor que me pasó”, concluyó Leticia.