Condenaron a dos narcos que vendían drogas frente al colegio Nacional
Negociaban en un departamento interno de 4 de Enero al 2200 y en 2017 los detuvieron

Miércoles 13 de Febrero de 2019

Un fallo resuelto en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe condenó el martes a dos vendedores de drogas que realizaban la actividad ilícita en un departamento interno ubicado frente a la escuela Simón de Iriondo (ex-Nacional). Se trata de Osvaldo Rubén Gallina, un peluquero de 65 años y Matías Ariel Colalto, de 28 años, ambos detenidos en diciembre de 2017 luego de una investigación llevada a cabo por agentes de la Brigada Operativa Antinarcóticos I de Santa Fe.

La sentencia condenatoria fue mediante un juicio abreviado cerrado entre la fiscal auxiliar del tribunal, Jimena Caula y las defensas de los dos imputados, Julio Agnoli (defensa oficial) y Romeo Díaz Duarte. El mismo fue homologado por la jueza de Cámara, María Ivón Vella, que impuso la pena de cuatro de años de prisión para Gallina por el delito de "tenencia de estupefacientes con fines de comercialización" y dos años para Colalto, por el mismo delito, pero en calidad de "partícipe secundario".

Los dos fueron detenidos el 16 de diciembre luego de un allanamiento ejecutado en el departamento Nº 4 de un pasillo interno ubicado en 4 de Enero al 2200. En el inmueble, los pesquisas de drogas encontraron un total de 64,52 gramos de cocaína, distribuida en setenta y cuatro envoltorios de nailon blanco traslúcido y cincuenta y siete  envoltorios de nailon negro. Además, una serie de elementos que evidenciaron su actividad narco.

El destape

Gallina y Colalto comenzaron a ser investigados en septiembre del 2017 luego de que un matrimonio de la zona denunció un robo y que el asaltante  ingresó con una de las prendas sustraídas a un pasillo ubicado en 4 de Enero, entre Mendoza y Salta, en pleno centro santafesino.

La denuncia además indicó que en ese pasillo también residía un hombre de edad avanzada identificado como Osvaldo Gallina y que el mismo se dedicaba a la venta de drogas al menudeo. 

Tras tomar intervención la Brigada Operativa Antinarcóticos de Santa Fe, lograron establecer, mediante trabajos de inteligencia, que en el departamento Nº 4 ingresaban personas por un lapso de tiempo muy corto y se retiraban con estupefacientes. A su vez establecieron que Gallina había sido también investigado, años atrás, por realizar la misma maniobra en un pasillo de calle Moreno al 3000, siempre en la zona del centro. 

Con dos meses de investigación, el 16 de diciembre del 2017, en horas de la tarde, los investigadores de la BOA irrumpieron en la vivienda por orden del juez federal Nº 2, Francisco Miño, donde residía Gallina. Al ingresar encontraron al principal sospechoso junto con Colalto.

Los dos fueron detenidos y el 28 de diciembre el juez dispuso procesarlos como autores penalmente responsables  por "tenencia de estupefacientes con fines de comercialización" y que permanezcan detenidos bajo la medida cautelar de prisión preventiva hasta que la causa fuera elevada al Tribunal Oral Federal.

Irrupción fallida

En el pasillo de 4 de Enero y Mendoza existe un antecedente policial que durante una mañana mantuvo en vilo a los vecinos de la zona y a los automovilistas que circulaban por el centro santafesino. Es que el 15 de julio del 2016, una mujer de edad fue asaltada en 4 de Enero y Salta por un malhechor.

La misma alertó a la fuerza policial que el ladrón, tras sustrarle la cartera, se adentró en una "puerta blanca". El hecho generó que miembros policiales vayan hacia la puerta y golpeen. Ante la respuesta negativa, los efectivos pidieron refuerzos a la Seccional 1ª y al Grupo de Acción Táctica para entrar al domicilio.

Minutos después, cerca de las 11.30, y con un ariete en mano, un efectivo de choque rompió la puerta e ingresó a la propiedad pero en la misma no había ningún ladrón. Solo se encontraba la hija del propietario que aclaró, totalmente atemorizada, que nunca había entrado un ladrón a su casa. 

En su momento, los vecinos del lugar sindicaron que en el pasillo, contiguo a la vivienda que fue mal allanada por la policía, había "movimientos extraños". Paradojicamente, un año después, el pasillo fue allanado.