Lunes 24 de Octubre de 2022
El 8 de octubre del 2021 Gustavo Munúa dirigía su primer partido como DT de Unión en la derrota como local frente a Platense 2-1. Un año después, el 22 de octubre el Tate era goleado en el 15 de Abril por Central Córdoba 4-1 y el gran interrogante pasa por saber si el entrenador uruguayo continuará en el club a partir del 2023.
Y el análisis respecto al trabajo de Munúa se podría dividir en dos partes. Por un lado los resultados obtenidos y por el otro la consolidación de los jugadores más jóvenes. Y claramente en lo matemático el balance no es positivo ya que el porcentaje de efectividad (40%) es el mismo que obtuvo Juan Manuel Azconzábal y por el cual fue despedido.
Pero respecto a la búsqueda de potenciar a los más jóvenes, ahí sí el DT termina aprobando. Porque le dio la chance a varios futbolistas de las inferiores de consolidarse y maximizar su rendimiento. El claro ejemplo fue el de Gastón González quien no jugaba con Azconzábal y que con Munúa mostró un rendimiento muy alto que lo llevó a ser transferido a la MLS y le significó a Unión un dinero muy importante.
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Pero además, un año después no hay dudas de que Juan Ignacio Nardoni es un futbolista que creció muchísimo y que ya tuvo ofertas importantes para ser vendido, pese a la negativa de la dirigencia. Imanol Machuca es otro de los jugadores que después de 12 meses evolucionó y se ganó un lugar dentro de los 11.
Franco Calderón quien ya había debutado con Leonardo Madelón pero se afianzó con Munúa también tuvo ofertas para emigrar, una de ellas por parte de Racing. Juan Carlos Portillo también se ganó un lugar dentro de la formación titular. Mientras que Lucas Esquivel alternó entre titularidad y banco de relevos, pero es un jugador con potencial a futuro. Y Federico Vera también es titular.
Y así se podría enumerar a jugadores que un año después fueron evolucionando. Y poniendo en valor a un plantel, pero fundamentalmente a los futbolistas de las inferiores que es el principal capital a futuro, a la hora de generar recursos económicos. En ese aspecto, el balance de Munúa es positivo.
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En cambio lo que se le debe cuestionar al DT uruguayo es que el equipo arrancó bien, con una identidad de juego que luego se fue perdiendo y en gran parte del año no supo apelar a un plan B. El funcionamiento y la forma de juego resultó muy previsible y eso es responsabilidad del cuerpo técnico.
Como así también la elección de los refuerzos, vinieron jugadores de experiencia y recorrido por pedido de Munúa y no resultaron solución caso Jonathan Álvez y Diego Polenta. El delantero tuvo un arranque fulgurante, pero luego pasó más tiempo afuera de las canchas que adentro por reiteradas lesiones. Mientras que el defensor nunca alcanzó un nivel alto y encima se bajó del barco antes del final del certamen.
Llegó Leonardo Ramos y apenas estuvo un semestre como consecuencia de sus bajos rendimientos. El mayor acierto de Munúa en el mercado de pases fue el arquero Santiago Mele, ese fue un pleno del DT, pero si se hace un balance de los refuerzos la balanza se inclina hacia el debe, ya que a excepción del arquero, los demás no lograron ayudar para dar un salto de calidad.
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Con un plantel más largo en cuanto a las variantes, Munúa no pudo desarrollar un mejor funcionamiento y los números están a la vista. No se lograron los objetivos como por ejemplo el de clasificar el próximo año a la Copa Sudamericana. Y en este Torneo finalizó en la 20° posición con 32 puntos y una efectividad del 39,5%.
En consecuencia, el trabajo del técnico se puede dividir claramente en dos aspectos. Por un lado los malos resultados obtenidos y por el otro la consolidación de los jugadores más jóvenes. De hecho, Unión es el equipo del Torneo con el promedio más bajo de edad, junto a Rosario Central y eso a futuro es importante, ya que los jugadores del club son el capital más importante de una institución.
La secretaría técnica pretende la continuidad del entrenador, basando su intención en un proyecto a largo plazo. La dirigencia tendrá que definirlo y también Munúa dará su parecer. Los hinchas en los últimos tiempos le quitaron su apoyo al entrenador, visibilizando los malos resultados y el final del certamen.
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Y es que en el fútbol siempre cuenta el final y la última mitad del campeonato fue decididamente mala. En los números Unión se cayó a pedazos y eso es lo que hoy analiza el hincha. En cambio, los dirigentes y la secretaría técnica deben hacer un análisis más profundo pensando en la decisión final.
El año de Munúa tuvo luces y sombras, aunque la imagen final fue la peor, siendo goleado en su cancha por Central Córdoba. El tiempo dirá lo que pasará con su futuro y si la decisión de los que mandan se basa más en las estadísticas o si priorizan la proyección de los jugadores nacidos en el club y el capital de Unión a futuro.