Tras la reunión entre Domínguez y Tapia, la AFA mantiene su rechazo al Bernabéu y propondrá sedes neutrales en Europa para la Finalissima ante España.
13:38 hs - Viernes 13 de Marzo de 2026
La definición de la sede para la Finalissima entre Argentina y España sigue siendo un punto de tensión. Tras el encuentro en Buenos Aires entre Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol, y Claudio Tapia, titular de la AFA, quedó claro el respaldo absoluto de la Confederación Sudamericana a la postura argentina, que rechaza que el partido se dispute en el Santiago Bernabéu.
Disputa por la localía y la sede del partido
El principal conflicto radica en la decisión unilateral de la UEFA de elegir el Santiago Bernabéu como estadio anfitrión, dado que España actuaría como local. Esta determinación, tomada tras un acuerdo con Florentino Pérez y sin consulta previa a Conmebol ni a la AFA, generó malestar y la negativa de los argentinos. Domínguez, que viajó a Buenos Aires para acompañar la posición de la AFA, anunció que durante una reunión pautada para esta tarde se ofrecerán alternativas a UEFA para que la Finalissima se juegue en Europa, pero fuera de territorio español. Las opciones planteadas incluyen sedes en Portugal, Inglaterra (excepto Wembley, ya reservado) o Italia.
La chicana del Monumental y la logística complicada
El llamado de Tapia a que la Finalissima se dispute en el Estadio Monumental respondió a un gesto estratégico y simbólico para mantener la localía argentina en un lugar neutral. Sin embargo, en Buenos Aires, el 27 de marzo coincidirá con un recital de AC/DC, complicando esa posibilidad.
En caso de que no se alcance un acuerdo entre las partes, la Finalissima quedaría sin resolución a tan sólo dos semanas de la fecha pactada, lo que obligaría a la AFA a reestructurar su calendario con nuevos amistosos, dado que incluso el compromiso contra Qatar del 31 de marzo se encuentra en suspenso por la crisis en Medio Oriente.
Preocupación en el cuerpo técnico
El cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni vive con inquietud esta situación, ya que la Finalissima representa uno de los últimos compromisos previos al Mundial 2026 y una oportunidad clave para definir la lista definitiva de convocados. Este pulso institucional y logístico marca un episodio sensible en la preparación de la Selección y en la relación entre las confederaciones, donde la diplomacia deportiva juega un rol fundamental para asegurar el desarrollo del calendario competitivo.