Tiene 16 años, ganó siete medallas en Santa Fe 2026 y ya piensa en los Juegos Olímpicos

En charla con UNO 106.3, Cecilia Dieleke todavía no terminó de dimensionar todo lo que consiguió en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026

16:08 hs - Viernes 02 de Octubre de 2026

Cecilia Dieleke todavía no terminó de dimensionar todo lo que consiguió en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. A sus 16 años, la nadadora se convirtió en una de las grandes protagonistas de la competencia al conquistar siete medallas, sumar récords y vivir una experiencia que, según reconoce, le dejó mucho más que resultados.

“Estoy muy bien, feliz. Siempre disfrutamos del proyecto”, contó en diálogo con UNO 106.3, todavía con la competencia muy presente y con la cabeza puesta en lo que viene. Es que casi no hubo tiempo para detenerse: después de los Juegos, retomó los entrenamientos con la mira puesta en sus próximos compromisos internacionales.

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Su recorrido durante el año ya había sido intenso. Primero compitió en el Nacional de Buenos Aires, luego participó en los Juegos del Sur de jóvenes en Panamá y posteriormente viajó a Estados Unidos para realizar una etapa de entrenamiento. Más tarde llegaron los Pampa Pacific Shoot, donde también tuvo buenos resultados.

Santa Fe 2026 significó un capítulo especial

La primera medalla llegó en los 50 metros espalda, una prueba que terminó siendo mucho más significativa de lo esperado. Allí compartió el podio con Andrea Berrino, una referente para ella que disputaba su último torneo. “Me emocioné mucho porque compartí la prueba con una persona que para mí es muy especial. Es mi ejemplo a seguir”, relató Cecilia. Además, en esa competencia consiguió un récord de campeonato, algo que tampoco estaba dentro de sus principales expectativas.

Después llegaron más podios hasta completar una cosecha de siete medallas. Pero entre tantos premios hubo algunos que adquirieron un valor especial fuera de la pileta. Cecilia contó que todavía no encontró un lugar definitivo para guardar todas las medallas, aunque ya comenzó a repartir parte de los recuerdos que recibió durante los Juegos. A su hermana le entregó una de las medallas y también repartió entre familiares y su colegio algunas de las plantas que recibieron los atletas. Hubo un protagonista inesperado: los capibaras.

Las mascotas de los Juegos también terminaron viajando con ella. “Un capibara para mi papá”, contó entre risas, mientras relataba cómo distribuyó algunos de los recuerdos que se llevó de Santa Fe.

Una experiencia que fue más allá de las medallas

Para Cecilia, uno de los aspectos más importantes de Santa Fe estuvo relacionado con la experiencia de convivir con deportistas de otras disciplinas.

La organización de los Juegos y la cercanía entre la Villa y el escenario de competencia fueron algunos de los puntos que destacó. La posibilidad de compartir comedor, alojamiento y espacios comunes con atletas de distintas disciplinas le permitió conocer otra dimensión de una competencia de estas características.

También valoró especialmente que grandes competencias deportivas puedan desarrollarse fuera de Buenos Aires. “Está muy bueno porque nosotros ya nos habíamos acostumbrado a competir en las piletas de Buenos Aires”, explicó. En ese sentido, consideró que contar con escenarios de primer nivel en otras provincias permite ampliar las posibilidades para los deportistas y acercar este tipo de competencias a distintos puntos del país. La pileta de 50 metros construida para los Juegos fue, para ella, otro de los grandes atractivos de la experiencia.

El objetivo que sigue intacto

Las siete medallas no modificaron el gran objetivo que Cecilia tiene marcado. A fines de este año llegará uno de los desafíos más importantes de su carrera: los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026.

Y allí no piensa solamente en participar. “Mi objetivo principal siguen siendo los Juegos Olímpicos”, afirmó. Para ella, los Juegos Suramericanos funcionaron como una instancia de aprendizaje, especialmente por la posibilidad de competir junto a deportistas de mayor edad y experiencia.

Más allá de las medallas, asegura que se queda con las sensaciones que tuvo dentro del agua, los tiempos, los pasajes y aquellos aspectos que todavía necesita mejorar. El sueño, además, va mucho más allá de Dakar. Cecilia ya mira hacia Los Ángeles 2028, donde espera cumplir otro de sus grandes objetivos: llegar a unos Juegos Olímpicos de mayores.

La rutina detrás de las siete medallas

Detrás de los podios hay una rutina que poco tiene de sencilla para una adolescente de 16 años. Cecilia entrena en el agua prácticamente todos los días, con el domingo como jornada de descanso salvo que exista una competencia cercana. A eso le suma sesiones de gimnasio de lunes a viernes.

Durante los períodos de entrenamiento más exigentes, su jornada puede comenzar a las 5.30 de la mañana. A las 7 ya está realizando trabajo físico y cerca de las 8.30 ingresa a la pileta, donde permanece hasta las 10.30 o 11. Después llega el estudio y, desde el mediodía, la escuela presencial, donde permanece hasta la tarde. Incluso tres veces por semana vuelve a realizar actividad vinculada al colegio durante la tarde. Todo eso forma parte de la rutina de una deportista que todavía tiene apenas 16 años.

El respaldo para seguir creciendo

En cuanto al aspecto económico, Cecilia cuenta con el respaldo del ENARD y la Secretaría de Deportes, que cubren buena parte de los costos de sus competencias internacionales y además le otorgan una beca dentro del programa de apoyo al alto rendimiento. También cuenta con el acompañamiento de una marca deportiva que le proporciona el equipamiento necesario para entrenar y competir.

La propia Cecilia reconoce que su situación le permite afrontar el alto rendimiento con cierta tranquilidad, aunque también es consciente de que no todos los deportistas cuentan con las mismas posibilidades. “En mi situación estoy muy bien y estoy agradecida”, explicó.

Repasá la nota con la nadadora Cecilia Dieleke en UNO 106.3.